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sábado, 30 de abril de 2016

Crónicas de Champions 2016 (I) La kerkaporta

Crónica de un triste réquiem(I). La kerkaporta.
Lo sabía, lo olía, lo intuía. Desde el momento en que me senté con mi cerveza y las aceitunas a presenciar el partido del Wolfsburgo, un sentimiento de fatalidad estaba presente en el ambiente, como el que quizá experimentaron los asistentes a la última misa en Santa Sofía. Rodeado de sarracenos madridistas, asistí a la caída del fortín del Wolfsburgo negando instintivamente con la cabeza ante el tamaño de la injusticia. Porque el Madrid tiene el don de convertir un aprobado en septiembre por los pelos en una hazaña legendaria para los restos. Los vencedores escriben la historia, y nadie dirá dentro de unos años que con sus ladinas quejas los consentidos estudiantes blancos consiguieron echar al profesor Benítez y fabricaron una noche de sueño después de vaguear indecente, intensa y ostensiblemente durante todo el curso. Porque encima, el examen de Junio que les tocó en sorteo amañado fue insultante y desesperantemente fácil. Aún así, y ya con todas las máquinas de asedio vikingas en las muralllas de la Constantinopla germana, una leve sonrisa quería dibujarse en mis labios. Todavía no era suficiente. 2-0, y peligro en el área del Madrid. Un gol y la justicia divina triunfaría. Por todos los que dan el callo día a día y aprovechan su talento al 100% el fútbol le debía algo a los nobles alemanes. Pero la historia es caprichosa, y un instante imperceptible puede cambiar el destino de pueblos y naciones por un simple giro del azar. Allí, tal y como ocurrió en el asedio de 1453, una puerta olvidada, que pasó para la historia como la kerkaporta, quedó abierta, olvidada entre las defensas. Keylor la presintió. El sultán Zidane sonrió y se rasgó literalmente el pantalón desde la banda. Por fin caerían los cansados Bizantinos de la heroica defensa. La ocasión, en esas raras concesiones de la providencia, se le presentó al más digno de los suyos, verdadero capitán de los Jenízaros de la guardia real. Ronaldo se dispuso y la pegó con el alma. La puerta se abrió donde nadie lo esperaba. La flecha penetró y la historia cambió. A partir de ahí,llegaron las lágrimas innumerables. Mías y suyas. Constantinopla era turca para los restos. Me deslicé discreto a pagar la cuenta de cervezas. A esa hora ya había comenzado el pillaje, jaleado por el grito gutural y desaforado de las merengues huestes. El destino había vuelto a hacer de las suyas, cebándose con el débil. Entonces recordé por qué no soy madridista.

(dedicado a Stefan Sweig, que me hizo descubrir la historia que acompaña el pasaje)

jueves, 21 de enero de 2016

Severus

Se me ocurre que la serie de Harry Potter lleva ese nombre porque con demasiada frecuencia los verdaderos héroes no salen en los titulares ni en las portadas publicitarias. Bien hizo, por tanto, JK Rowling en esconder, conscientemente o no, detrás de las aventuras del mago adolescente a los verdaderos protagonistas, mucho más interesantes quizá que el propio actor principal. Porque así, en cierto modo, es la vida. Llena de luminarias que dan nombres a calles, mientras los verdaderos justos, merecedores sin duda de reconocimiento social, pasan en zapatillas por el planeta y en el tiempo, sin darse importancia. No hay calle a Sor Milagros. Sí para el General Mola. 

No estaría mal renombrar el Oscar a mejor actor secundario como el Severus Snape. Ni tampoco como el premio Alan Rickman, aunque posiblemente el sujeto habría rechazado ese merecido protagonismo que nunca buscó, pero sin embargo consiguió. Descanse en paz, uno de mis favoritos. El que me enseñó que no todo el monte es Gryffindor. Un secundario de lujo, que ahora estará para siempre a la vera de Dumbledore, en el incierto país al que tarde o temprano llegaremos todos.



jueves, 12 de febrero de 2015

Economía neoclásica...y Tal (Mijaíl)




Buceando en la interesante serie de opiniones sobre el historiador británico Niall Ferguson que escribe Jesús Fernández-Villaverde, me encuentro con la siguiente reflexión del autor:
"[...] en general no entiendo nunca los modelos donde la demanda importa en el largo plazo. Aunque en el corto plazo las rigideces de precios y salarios pueden dar un papel a la demanda agregada como determinante del nivel de equilibrio de output que no se daría en el caso de precios perfectamente flexibles, en el largo plazo tengo la profunda convicción que los precios terminan siempre ajustándose (aunque lleve una década)"
Confrontado con la rotunda afirmación, no puedo evitar observar ciertos signos de rebeldía en el keynesiano reconstituido con el que convivo. Aceptando, como toda la corriente principal, la importancia de los factores de oferta, y en concreto de la productividad en el largo plazo, y no negando el progresivo ajuste de precios, me parece importante además pensar en el modo en el que las cicatrices de las malas decisiones del corto condicionan el devenir futuro de las economías modernas. Los fallos de demanda efectiva de Leijonhufvud y Clower y otros elementos relevantes, como los arreglos institucionales del momento (reglas del juego), resaltados por Acemoglu y Robinson, dejan sin duda impresas sus huellas , y a modo de hojas de Morgul, las heridas abiertas quizá nunca lleguen a cicatrizar del todo. Del mismo modo que creo evidente que la resaca de los inciertos 70 nos dejó con unas tasas de paro a todas luces difícilmente aceptables, considero además que podemos llevar el argumento más allá y hablar de manera más general de la conocida diferencia entre táctica y estrategia, y de su interacción simbiótica lo largo del tiempo, que explica en última instancia los resultados tanto de los juegos como de las guerras. Sin duda, el éxito del plan a largo plazo (estrategia) se ve condicionado por la habilidad para maniobrar en distancias temporales cortas (táctica) y las circunstancias imponderables que existen en un tiempo relativamente inmediato. Lo mismo que, como bien comprobó Napoleón, la táctica es inútil sin un buen y definido plan general, todo el edificio construido sobre la base de la productividad y el crecimiento tecnológico que es la teoría del crecimiento futuro se derrumba sin un buen tratamiento de las crisis del corto plazo. 

Se me ocurre que por ello, parafraseando a Skidelsky, el maestro está de vuelta. Y no sólo me refiero a mi admirado Keynes y su visión impresionista de un sector público activo que garantice la prosperidad y el camino correcto. Sino a otro mago, ajedrecista y nacido en Riga. Conocí por primera vez a Miguel (sintomática castellanización de nombre que en sí misma constituye una curiosa muestra de histéresis lingüistica heredada de tiempos más oscuros) en una de las viejas revistas de mi padre, cuando daba sus últimos coletazos a un todavía respetable nivel competitivo. En efecto, el juego del Gran Maestro Mikhail Tahl siempre tuvo presente las circunstancias y peculiaridades del corto plazo, y la importancia decisiva del mismo sobre la victoria final de la partida. Tahl enredaba al rival en inesperadas variantes y sacrificios, moviéndose como pez en el agua bajo presión, mientras su rival no encontraba la salida y terminaba frustrado y con un cero en el casillero del torneo de turno. Dado mi gusto por la crónica en rosa, no puedo dejar de citar el curioso pensamiento que según sus propias declaraciones le asaltó en cierta partida (transcripción obtenida de esta bonita página):
"Nunca olvidaré, por citar un ejemplo, mi encuentro con el maestro Eugenio Vasiukov (Kiev, 1964), durante uno de los campeonatos de la URSS. La posición en el tablero era muy compleja y pensaba sacrificar un caballo. No era una variante muy clara, puesto que existían muchas posibilidades. Comencé a calcular y me horrorizó la idea de que el sacrificio fuera falso. Las ideas se me amontonaban en la cabeza: una respuesta correcta del contrario en determinada situación la traspasaba a otra variante y allí, naturalmente, aquel movimiento era inoportuno por completo. Lo concreto es que en mi mente se formaba un montón caótico de movimientos, a veces incluso sin ninguna relación entre sí. No sé por qué, pero en aquel instante recordé la célebre poesía infantil de Korney Chukovski:¡Oh, qué difícil debe ser el trabajo de sacar a un hipopótamo del pantano!"

Recuerdo que en mi cabeza se amontonaban cabrestantes, palancas, helicópteros e incluso, una escalera de cuerda. Después de numerosos intentos no encontré ningún método aceptable para sacarle del pantano, y pensé con amargura: "¡Pues que se ahogue!" Y así el hipopótamo desapareció del tablero y me encontré con que la posición era más clara de lo que creía y, por supuesto, sacrifiqué el caballo.

Al día siguiente en la prensa se escribió: "Mikhail Tahl, después de analizar durante más de 50 minutos la posición sacrificó acertadamente una pieza...".
El mismo Bobby Fischer, después de perder cuatro partidas consecutivas en un torneo de candidatos expresó la idea perfectamente 
"Cuatro veces tuve posición ganadora....¡y las cuatro acabé perdiendo!"
Lo más curioso es que el análisis posterior de las partidas aumentaba el regusto amargo de la derrota, al revelar en muchos casos que, encerrados en el particular laberinto de Tal, los rivales ignoraban sistemáticamente respuestas que se revelaban adecuadas una vez pasado el trago. El componente psicológico del juego, dominado perfectamente por el acostumbrado Mijaíl, jugaba con frecuencia a su favor, y hacía que sus rivales escogieran una y otra vez opciones inferiores de movimiento de las piezas.

Si el campeón del mundo de ajedrez del bisiesto año de 1960 (pleno auge del keynesianismo práctico, por cierto) estuviera por aquí, seguro que me recordaría con voz aguardentosa, que la demanda (y en el lenguaje de los escaques, el corto plazo y la táctica) importan (y mucho). Porque la fuerza del consumo, la inversión y el sector exterior, pilares del gasto agregado, son indisolubles de la estabilidad necesaria para sostener un incremento de la productividad en el largo, que garantice un mayor nivel de consumo por trabajador a la manera de Solow. El sostenimiento de la demanda, en este sentido, consigue la permanencia en ese pasillo neoclásico del que ya hablé en anteriores entradas, y que es la base de mi idea general sobre el funcionamiento dinámico de la economía. Dentro de la senda de baldosas amarillas, la coordinación del sistema funciona, y en última instancia, retiene la manaza de Smith. Evitando un mate pastor prematuro, que dé al traste con la armonía futura que la seducción de la economía neoclásica promete. Y, por cierto, aprovecharía para reivindicar (y yo con él) la conveniencia de incluir el ajedrez en los planes educativos. Los resultados parecen prometedores, cuando menos.





jueves, 8 de enero de 2015

Indurain. Héroe del silencio y orgullo de los 90

Hubo un tiempo en que las mayores alegrías futbolísticas para este país de contrastes venían dadas por las victorias de Oliver Atom frente al tojú, o las asombrosas recuperaciones de Julian Ross tras triple bypass a corazón abierto. En aquellos ya lejanos días, el pase a dieciseisavos de Wimbledon del maravilloso Pato Clavet merecía el chascarrillo orgulloso de Matías Prats como noticia de portada de la sección de deportes. Sí. Es cierto que Carlos Sainz todavía ganaba mundiales, y que extraterrestres como Ballesteros u Olazábal nos quitaban la sed en nuestro desierto balompédico. Y también que el propio Clavet será para siempre mi jugador favorito. Pero si alguien contribuyó a sacarnos de las tinieblas, esas del "no se ahogó ninguno" como noticia de los mundiales de natación, fue Miguelón. Para estos niños actuales de la ESO, hijos de verano deportivo, que mamaron el gol de Iniesta y la tiranía de Nadal, debo aclarar que no me refiero al hermano de Antonio Alcántara. Sino a un superhombre de Villava, parco en palabras pero noble de corazón y bravo de espíritu. Indurain llenaba nuestros julios, y convendría no olvidar que nos trajo la primavera. Fue el embajador de lo que luego vino. Aunque clarísimamente se confundiera de marca de Sobaos.

martes, 18 de noviembre de 2014

La lluvia de noviembre (III). Warhammer o el distópico futuro de la felicidad pasada.

No sé si fue la falta de rumbo de mi tradicional paseo aleatorio por Argüelles tras la última clase del día, quizá mi inusualmente poblada barba de heavy hetero rolero-soltero o la curiosa camiseta negra que tocó en suerte en el sorteo diario frente a la balda de prendas funcionales dispuestas a embadurnarse de tiza. Pero el caso es que iba pensando en la intuición gráfica detrás del núcleo de un espacio vectorial, cuando me encontré de repente delante del escaparate de la tienda de Games Workshop, sita en la calle de Andrés Mellado.
Un sentimiento de nostalgia y nerviosismo me invadió mientras cruzaba la puerta y veía las miniaturas y sobre todo, a los jugadores de las mesas. Miradas jóvenes con brillo, llenas de ilusión e imaginación. Camisetas negras, pelo largo, rodeadas de un inconfundible acompañamiento de Heavy noventero. Discretamente, observé sus movimientos y onomatopeyas de batalla mientras las tiradas de dados iban despejando la mesa. Con disimulo, hojeé reglamentos, visualicé estrategias, apreté puños ante victorias improbables y recordé momentos inolvidables. Fue entonces cuando un joven dependiente, acreditación al cuello con el nombre de Lir, se ofreció para introducirme en el maravilloso mundo de las novedades de Warhammer. Bebí sus palabras ansioso, mientras mi timidez me impedía pedirle el Nightfall de Blind Guardian de guarnición musical. Me gustó comprobar su entusiasmo y buen trabajo. Recordando en ese momento mi análisis furtivo de los malos resultados contables del último año fiscal de la compañía, mi mente echó mano de una figurada cartera con el objetivo de llevarme media tienda.
Fue entonces cuando las todavía aisladas pero incipientes canas de mis otrora all-negras sienes hicieron mella en mi ánimo. Atropelladamente, me despedí, rumbo a la realidad, quizá temeroso de invertir el sueldo de Agosto en miniaturas y pinturas varias. No sin antes darme ganas de abrazar a toda aquella pléyade de cracks que disfrutaba el viernes tarde en aquel rincón. Y llevando en mis manos esta maravilla, quizá más acorde con mis inquietudes futuras que con un pasado que nunca olvidaré.

domingo, 2 de noviembre de 2014

La lluvia de noviembre (I) Lakers and Celtics...those were the 80s!

Si acciono el ya vetusto cinexin de mis primeros recuerdos, la década de los ochenta aparece como una nube vertiginosa, borrosa por momentos, pero que deja entrever la suficiente claridad para distinguir desde mis ojos de curioso retaco los trazos fundamentales de un cuadro al que recurro con frecuencia en mi búsqueda continua del punto fijo.

La cinta VHS de mi memoria comenzó la grabación cuando los personajes principales y el drama ya estaban ahí. Comienza la película, que no mi defectuosa reproducción, con la invasión soviética de Afganistán y el boicot americano a los juegos de Moscú. Cuando parecía que volvía a empezar, John Lennon nos dejó en cierta manera aunque nunca se fue, y Reagan cautivó con su profesional oratoria de actor de Hollywood a una América ahogada por el dragón de la recesión, y en la que salía más barato pedir prestado a la mafia que al banco de supuesta confianza. En nuestra tierra de conejos, Felipe llegó del barrio de la Estrella, al Este de Sainz de Baranda, entre promesas de un cambio que se produjo, aunque el final del cuento no fuera todo lo feliz que se barruntaba, quedando como epílogo un sonoro divorcio de ese Alfonso de combativo apellido que levantaba el brazo de su compañero ante la multitud expectante delante del hotel Palace.

Recorro por fin entonces mi propio metraje al distinguir a mi padre, delgado y con el primer botón de la camisa desabrochado, con los ojos como platos, al calor de las estrellas. Me parece todavía distinguir el blazer y la poblada barba de Ramón Trecet. A su vera, Vicente Salaner. Tardes de ajedrez entre ducados y la casa llena de novelas de espías de un tiempo ya en los libros.

Ante el primer amago de carta de ajuste, y tras un paso demasiado fugaz quizá por las alegres navidades en casa de los abuelos, distingo entre la niebla de una cinta ya algo menos magnética la permanente de mi madre, que proféticamente indicaba una constancia en su labor y cariño que sigue estando de actualidad. Advierto cierta saturación en el contraste, aparentemente irresoluble desde el mando a distancia neuronal que controla la incierta navegación por mis orígenes. Y es entonces cuando me llega la iluminación que pone broche al esfuerzo. Los 80 fueron de eso. De posiciones encontradas y visiones contrapuestas. La zurda genial pero malhumorada de McEnroe contra la frialdad robótica pero eficaz del machacón Lendl. El soberbio, no sólo por su calidad, Madrid de la Quinta de Buitre contra un alicaído pero emergente Barcelona todavía de diván. El estilista González frente al competitivo Abascal. Karpov, el rey de las ventajas minúsculas, frente al tigre enjaulado Kasparov. El exquisito Norris contra el esforzado Martín. Los bloques de la Guerra Fría, y Alemania dividida.

Me alegra que la década acabara con algo de esperanza. Lo mismo que un Karpov ya con nieve en las sienes intentó visitar en la cárcel a su irreconciliable rival unos años después, denunciando con el gesto la persecución política de los disidentes, el muro cayó en aquél noviembre del 89. Ambos acontecimientos, en lo grande y lo pequeño, estuvieron cronológicamente separados. Pero me parecen simbólicos de que al final los enemigos no lo son tanto, aunque toda una década se dedicara a subrayar lo que nos separa. Así que sí, en efecto. Australian Blonde tiene toda la razón y llega el fundido a negro con su sintética conclusión. Lakers and Celtics....eso fueron los 80. y a mí me gustaría pensar en un final atemporal con los dos equipos abrazados en el centro del campo.




jueves, 30 de octubre de 2014

Feo, fuerte y formal


El de John Wayne es uno de esos casos en los que el personaje cobra vida, disociándose del actor que le presta percha y altavoz. "Feo, fuerte y formal" reza su epitafio y el homenaje de Loquillo. Siendo original, no llega a hacer justicia a la grandeza del mito. Yo siempre le recordaré al otro lado del televisor, en la sobremesa del Domingo, con mi padre repitiendo una y otra vez la escena de For Apache que me hizo comprender por primera vez lo que era una interpretación quizá conservadora, pero épica en su contención.

[A los periodistas]

"No, se equivocan. No quedan olvidados porque no han muerto. Aún viven. Están ahí, Collingwood y los demás. Vivirán mientras exista el regimiento. Con una paga ínfima al mes y un rancho de alubias, pero puede que prueben la carne de caballo antes del final de la campaña. Reñirán en el juego, o por una botella, pero compartirán hasta la última gota de agua, llegado el caso. Cambiarán sus rostros, sus nombres, pero son ellos; son el regimiento del Ejército regular, ahora y dentro de cincuenta años. Son los mejores que existen, un regimiento del que uno puede sentirse orgulloso"


lunes, 27 de octubre de 2014

Reflexiones de un octubre incierto (II). El ingeniero De Pascuale

Digamos en primer lugar que fue un encuentro largamente esperado. El día que conocí al ingeniero De Pascuale y a su querida familia resultó ser una tarde desapacible en la capital del reino, de esas que no acaban de descargar los lagrimones a pesar de lo cargado del ambiente. Tras las presentaciones oficiales y la primera ronda de viandas de la tierra asturiana, llegó el tiempo de la charla, que dio para analizar desde las diferencias de bravura entre la anchoa del cantábrico y la mansa y cobarde de Mar del Plata hasta la conveniencia u oportunismo político del sol inca de la bandera nacional Argentina.

Sin poder disimular mi curiosidad, recorrimos adelante y atrás décadas de la turbulenta historia económica argentina. Cazadoras que triplicaban su precio en unos instantes debido a la hiperinflación, taxistas convertidos en expertos tratantes de divisas, procurando poner su dinero a salvo en verdes dólares, mientras gobiernos populistas privatizaban a manos y carteras llenas. Fue entonces, ya entonados por el cálido brebaje de la casa, cuando mirándome fijamente, mi interlocutor dio con la clave que desde entonces aparece recurrente en mis pensamientos sobre el tema.

"Pero lo peor de la inflación es que multiplica la desconfianza entre  individuos. Descohesiona la red, deslía una madeja tejida durante generaciones de colaboración. Mientras que vos pensás que la otra parte te está cagando, ves en el rostro del otro la desconfianza. Ninguno de los dos salís satisfechos de la transacción. Y eso es un desastre para el sistema" 

El asunto es que el ingeniero tiene toda razón. Con el agravante de esa ley universal que dice que la confianza tarda mucho en tejerse pero un instante en recorrer de vuelta todo el camino transitado. Lo extendería más allá del ataque del dragón inflacionario, y la cadena me lleva (como no) a Leijonhufvud. Hablemos de tarjetas black, impunidad y jueces juzgados en vez de los verdaderos delincuentes. De grandes empresas de auditoría en un fino alambre construido de facturaciones astronómicas a costa de ser juez y parte. Auditan mientras consultan y presionan al regulador para mantener la red por si ocurre una desafortunada caída. Hablemos de una ciudadanía que despierta y cuestiona el estado de las cosas, apoyando opciones políticas basadas en la denuncia de la putrefacción. Y estaremos situados de lleno fuera del camino, en esa oscura región de los fenómenos retroalimentados que nos alejan más y más de la senda de autorregulación del sistema. Fuera del pasillo neoclásico.

Casualidad o no, es precisamente desde el literal centro de nuestra querida Argentina desde donde Leijonhufvud vuelve a alzar la voz. La economía como red de contratos basados en la confianza mutua. Y el sistema financiero en el centro de todo. Necesitamos volver a los compartimentos estancos que mejoren la estabilidad conjunta del sistema, y replantearnos la función de los bancos centrales, debido a las implicaciones que sus supuestamente neutrales políticas tienen sobre las distribución de la renta entre individuos. No es de recibo que se les den facilidades para obtener dinero a tipos bajos y acto seguido lo metan en deuda de los estados, aprovechándose del diferencial de tipos para obtener una rentabilidad vetada a resto de los mortales. Estoy tentado de hablar de casta, y eso es un verdadero síntoma de que Podemos es hijo de nuestro tiempo. Un tiempo que a mi querido ingeniero de Pascuale no le pillará por sorpresa, y que parece alejarse al menos temporalmente de ese capitalismo que viene del que nos habla Juan Urrutia. Tampoco se le escapan las claves de nuestra incierta realidad a un profético Leijonhufvud, del que no me resisto a reproducir un revelador pasaje. No sin antes recomendar la lectura completa del documento que enlazo,

"But financial systems can become “fragile”. When this is the  case, one default can trigger an avalanche of defaults. Most avalanches are small and self-limiting. But in extreme cases  they can take down very large portions of the web of contracts. A major collapse of the web will be associated with a breakdown in the economic organization of a country and  widespread unemployment of labor and other resources. But it  is more serious than that. A default avalanche leaves a myriad of broken promises in its wake. Social relations are disrupted  by distrust and recriminations all around. Effective political action becomes almost impossible. Extremist movements on  the right and on the left threaten the stability of the political order. It is of the utmost importance, therefore, that a great collapse of the web be stopped – somehow..."

Traducción (libre)

"Pero los sistemas financieros pueden llegar a ser "frágiles". Cuando este es el caso, una fallo en el pago puede desencadenar una avalancha de impagos. La mayoría de las avalanchas son pequeñas y autolimitadas. Pero en casos extremos que pueden acabar con una proporción muy grande de la rede de contratos. Un colapso importante de la red se puede asociar con una ruptura en la organización económica de un país y el desempleo generalizado de mano de obra y otros recursos. Pero es más grave que eso. Una avalancha como la descrita deja una gran cantidad de promesas incumplidas como herencia. Las relaciones sociales se ven perturbadas por la desconfianza y recriminaciones por parte de todos. La acción política efectiva se vuelve casi imposible. Movimientos extremistas de la derecha y de la izquierda amenazan la estabilidad del orden político. Es de la mayor importancia, por lo tanto, que una gran caída de la red de contratos sea detenida...  de alguna manera... "



domingo, 26 de octubre de 2014

Hammond de pata negra

Una clase magistral de cómo dejar las cosas claras en 44 segundos. Para acto seguido asumir la situación sin mirar hacia atrás y sin rencores de esos que carcomen. Hammond de pata negra. Desde hace un lustro, me la pongo todos los 26 de diciembre. Esta vez, lo adelanto dos meses. Será que me hago viejo.
"Sabes mejor que nadie que me fallaste
que lo que prometiste se te olvidó..
Sabes a ciencia cierta que me engañaste
aunque nadie te amaba igual que yo..
Lleno estoy de razones para despreciarte..
y sin embargo quiero que seas feliz..."


jueves, 16 de octubre de 2014

Hey Jude, retruécano temporal

Cuando Jaime Pablo escribió Let it be, hacía ya tiempo que el submarino amarillo de los cuatro de Liverpool se adentraba sin vuelta atrás en el abismo de una separación sin retorno, que dejaría a la música popular huérfana para los restos. Quizá abrumado por lo oscuro de los tiempos en aquel umbral del año 70, el mensaje invita a la inacción esperanzada, casi de fervor trascendental. Déjalo estar, es lo sabio, la recomendación de la madre Mary. Nunca gustó demasiado a Lennon la píldora, a pesar de la magistral envoltura y el tono azucarado del acompañamiento. Y debo reconocer que a mi tampoco me deja tranquilo, aunque sea sabio consejo en situación límite. 

Es sin embargo fascinante que el propio Paul se diera a sí mismo réplica retroactiva, en lo que podríamos considerar un retruécano temporal o, viendo las cualidades del sujeto, un viaje temporal en toda regla. Y es que resulta que unos años antes, en 1968, escribía la clave de su inquietud futura. ¿Dejarlo estar? Sí, Después de cogerlo, llevarlo muy dentro y mejorar la canción. Hace ya diez años, el 25 de mayo de 2004 yo estaba allí, en cuarta fila del Molinón. El día que comprendí la respuesta, susurrada al cielo asturiano entre el aplauso de la multitud.

"Hey Jude, don't make it bad
Take a sad song and make it better
Remember to let her into your heart
Then you can start to make it better..."



martes, 18 de febrero de 2014

Moonlight Shadow

Escuché por primera vez Moonlight Shadow una lluviosa tarde de viernes, en un viejo radiocassete que amenizaba las clases de inglés del colegio de las monjas. Fue el triste día en que aquel chico llamado Ricardo, que creo recordar que vivía en el Sabas, se despidió de nosotros, abrazándonos uno a uno. La melodía se quedó conmigo desde entonces, asociada a aquellos compañeros del cole a los que siempre tendré un cariño especial. Más de 15 años después, tengo a veces la sensación de pasear por Santoña como un jubilado prematuro. Ya no hay videoclub Duque ni Flash, me faltan el chocolate y los petisús de Gadi. En vez de películas del Botxy, se venden Helados Gourmet. Don Vito no responde mis llamadas y no veo niños con babi a lo Superman. Menos mal que Ele y los Calvo siguen al pie del cañón. Y reconozco una cara conocida en la barca de Maurilio mientras me hincho a golosinas de Pumucki. Todavía hay esperanza en estos tiempos oscuros.




jueves, 23 de enero de 2014

Father and Son en el umbral de los 30

Dicen que es precisamente al llegar al umbral de los 30 cuando miras hacia atrás seriamente y te planteas qué has conseguido y qué te falta en la obra de teatro de tu vida. Puede ser esa la causa de que cada vez me parezca entender más los consejos del padre y de que sienta una creciente lejanía respecto a las dudas del hijo. Finalmente, al terminar la canción, me sobreviene una única y absoluta certeza. Cat Stevens ya tenía todas las claves del camino de baldosas amarillas. Y mientras, el resto intentábamos encender la luz buscando a ciegas el jodido interruptor que nos sacara de la más absoluta oscuridad.

"Alguna vez fui como tú, y sé que no es fácil estar tranquilo cuando sabes que algo está pasando. Pero tómate tu tiempo, piénsalo bien. Y ten en cuenta que todo lo que has logrado permanecerá aquí mañana. Pero tus sueños puede que ya no estén" 
 
 

viernes, 20 de diciembre de 2013

Barco Pirata de Playmobil, cumbre de la ingenieria juguetera

Un domingo cualquiera del final del otoño. Cuando nadie mira, me descubro deslizándome furtivo hacia la sección de juguetes del Corte Inglés de Castellana. Y allí está, como cada año. Esa maravilla articulada llamada barco pirata de Playmobil. La esencia de la diversión al módico precio de 40 euros. Mi mano se desliza temblorosa hacia la cartera, mientras levanto las solapas de la gabardina y me cercioro de que nadie contempla la estampa. ¿será posible?. Dudo por un instante, mientras mi mente vuelve en VHS a las interminables tardes de los primeros 90, en casa de Mac Nur, Chema, O Rafi. Una sonrisa se dibuja en mi rostro barbudo y me acerco al preciado botín.

Pero algo interrumpe el éxtasis juguetil. De repente, una dependienta me divisa a lo lejos y se acerca a paso raudo. El hechizo se rompe, disimulo y me dirijo con paso veloz a la escalera mecánica. "buscaba usted algo?" "no, nada, muchas gracias. Me he confundido de sección". Y mientras la quinta planta queda atrás, y con ojos vidriosos, vuelvo a la realidad y me preparo para mi siguiente clase del domingo. Quizá la semana próxima lo consiga.



domingo, 13 de octubre de 2013

La voz más dulce del mundo entero

"Es curioso lo que uno puede recordar. Porque yo no me acuerdo cuando nací, ni recuerdo mi primer regalo de navidad, ni tampoco sé cuando salí de excursión por primera vez... pero ... sí recuerdo la primera vez que oí la voz más dulce del mundo entero. Nunca había visto nada tan hermoso en toda mi vida"


miércoles, 2 de octubre de 2013

Mis himnos favoritos


Mejores interpretaciones de himnos ever made: 


- Encías sangrantes. Episodio inolvidable de los Simpsons.
- La fuente de cacho. Temporada en UEFA del Racing, primer partido.
Alberto García Varillas, himno de la Guardia Civil con mano en el corazón. Todos los domingos y fiestas de guardar.
- Pueblo de Santoña, santoña tiene tres cosas. Estrofa añadida: laredano el que no bote (featuring Los Ronceros). Fiestas patronales.

Y finalmente, esta maravilla en el All Star NBA 1983. Marvin Gaye y el sonido Motown en estado puro.






jueves, 26 de septiembre de 2013

David Anisi, un verdadero profesor

"Pero nada importa la realidad si la idea es vendible,e inmersos como estamos en una revolución conservadora,  florecen ramilletes de tutús y  manojos de yoyós en nuestros campos, plazas, calles, parlamentos (..).
"Tú puedes conseguirlo", "sólo tú puedes lograrlo", "exigentes como tú", "gentes que como tú, que saben elegir", susurran continuamente los tutús (...)  "quiero ser yo mismo",  "yo lo he ganado a pulso", "yo lo he logrado", "yo decido que hacer con mi tiempo", "yo decido mi forma de vivir", afirman con aplomo los yoyós.
Y ese mito de independencia,verdadero núcleo de tutús y yoyós, genera, al convertirse en creencia, una sociedad esquizofrénica y paranoica"
David Anisi, La ola de consumismo que nos invade. El País, 25 de Julio de 1989


Descubrí a David Anisi por casualidad. Tratando de encontrar unos buenos apuntes de macro, que resumieran las distintas escuelas modernas, me topé con un interesante artículo suyo. Tras googlear un poco e informarme sobre sus inquietudes y obra, ya no pude parar de leer. Desde los cuentos económicos (aquí) hasta su antología de escritos (aquí), devoro con creciente interés lo que me parece una obra muy original y amena, digna de un auténtico economista preocupado por los problemas de la realidad. 

Creo que David escribe de manera estimulante para el profano y provocadora para el que ya conoce algo la materia. Su lección de inauguración del curso en la Universidad de Salamanca, ("Economía, la pretensión de una ciencia") es un ejemplo de ello. El lenguaje es claro y enriquecedor, y creo que se esté o no de acuerdo, hace pensar. En temas de esos que importan. El desempleo, las políticas económicas, la escasez creada, la exclusión...

Demasiado pronto, allá por 2008, el profesor Anisi nos dejó. Nunca le conocí ni tuve el placer de asistir a sus clases, pero sirva este pequeño post de homenaje a alguien que dedicó su vida a la enseñanza, y que ha conseguido dejarme huella a través de sus reflexiones. Y sin ninguna duda, ha contribuido a aumentar desde su punto de vista postkeynesiano esa caja de herramientas para el análisis que es la economía moderna. 

Aquí, su página Web. Gracias, profesor.


sábado, 21 de septiembre de 2013

Nunca llueve en el sur de California

Entre el océano Pacífico y el valle del río Colorado se esconde una tierra de contrastes. Desde las extensas playas de la costa hasta los áridos desiertos del interior, el sur del Estado de California es un canto de vida bañado por el sol dorado. Algunas de las industrias más innovadoras del mundo conviven con explotaciones más tradicionales de exquisitos vinos, y se funden en un paisaje que llena su paleta de tonos cálidos a medida que nos adentramos en su corazón. Extensas llanuras fértiles y concurridas playas conviven en una misma demarcación con la melancólica desolación  del valle de la muerte. Los antiguos misioneros españoles dieron nombre a algunas de las principales ciudades de este rincón circular del globo. Las colonias y hoy ciudades de Los Ángeles o San Diego han quedado como huella perenne de aquellos hombres, y recuerdo inevitable de la tierra hermana del sur, que tantos habitantes aporta al cosmopolita territorio. 

Muchas personas acudieron al dorado paraíso en busca de fortuna. Algunos encontraron su sueño, pero otros se tuvieron que conformar con espejismos de felicidad en al árido desierto. Albert Hammond, en aquel tétrico 1972, lo supo reflejar perfectamente. La historia figurada de un cantante que nunca triunfó, dejándose las fuerzas por el camino. Y, como es natural, una de mis canciones favoritas.











miércoles, 18 de septiembre de 2013

Game of Chicken

El gran Causelo siempre explicaba las cosas con ejemplos que se te quedaban grabados. Supongamos el clásico juego del gallina. Se organiza una apuesta en la que dos coches deben acelerar en dirección a un barranco. El ganador del dinero es aquél que frene más tarde. El riesgo es obvio. Si ninguno frena, los dos para abajo. ¿ Qué haríais para intentar vencer?. 

Una buena opción sería intentar disuadir previamente al otro de que si por ti fuera, preferirías caer al barranco que perder. De que estás dispuesto "irracionalmente a todo". Pero para convencer de verdad, la amenaza debe ser CREÍBLE. Debes crearte con los hechos una reputación de loco, llegar borracho al encuentro, clavarte un puñal en el pecho o cortarte un dedo si hace falta. No vale únicamente decirlo. Y en política es igual. El día que el presidente del gobierno ligue su sueldo a la creación de empleo o al cumplimiento de sus promesas electorales, empezaré a tomar en consideración lo que dice. Cuando un Ministro de educación de esos tan comprometidos con la educación pública no lleve a sus hijos al colegio británico o al alemán, y ponga la cartera donde pone las palabras, me empezaré a creer algo.

Hasta entonces, seguiré considerando que estamos ante mismo tipo de político con distinto collar.


martes, 17 de septiembre de 2013

La llamada de la tierruca

Algunas noches, la tierruca me llama. El verde brumoso de los montes en los lluviosos días del final del otoño. El sonido del mar abrazando la costa a la hora del atardecer. El olor del puchero en la lumbre del hogar. Porque el cántabro y el terruño son uno sólo. Como la niebla, impenetrables a vista descuidada, pero con la fuerza incontrolable del agua que busca su destino tras derribarse el primer dique. Tras los sinuosos caminos de la montaña se encuentran escondidas las comarcas del valle. El sueño siempre termina con el regreso del viajero, porque por largo que sea, el camino siempre lleva a casa. Entonces, bajo el manto estrellado del cielo del norte, cierro los ojos y duermo feliz contigo, resguardados del viento de la noche.

domingo, 15 de septiembre de 2013

Lider o seguidor

En mis frecuentes viajes de Cercanías por los barrios de Madrid y alrededores, me suelen asaltar las dudas existenciales. Absorto en tan importantes asuntos, es relativamente frecuente que acabe cogiendo el tren de Aranjuez en vez del de Parla, o que tras bajarme de un convoy vuelva a coger el mismo en la dirección contraria, dándome cuenta de mi error a las 3 o 4 paradas repetidas (tras preguntar a mis alucinados compañeros de viaje si han cambiado el recorrido de la línea o algo). 

Aquella mañana, tres cuestiones me rondaban. En primer lugar, debo decir que he decidido definitivamente que mi anuncio megafónico favorito es "próxima estación: Al--calá!!!", con ese maravilloso acento femenino de la infravalorada y anónima voz que me alegra las gélidas esperas de andén. Incluso por delante de un clásico como el aguardentoso y amenazante "les recordamos que no está permitido fumar en el recinto de la estación" de Atocha. Dos preguntas más atormentaban mi mente. ¿Aragonés o Del Bosque?. ¿Rijkaard o Guardiola?. Entonces miré mis apuntes de Micro, y allí estaba la clave de ambas. Stackelberg!. Líder-Seguidor. Ventaja de mover primero. Opción a en las dos cuestiones. Dadme creadores, pioneros, funambulistas sin red. Que los imitadores surgen siempre después. Pueden tener incluso más mérito...pero no es igual.