Mostrando entradas con la etiqueta Opinión. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Opinión. Mostrar todas las entradas

domingo, 21 de junio de 2015

Tres Mares

Pico Tres Mares. Imagen tomada de esta maravilla de web.

Peñas arriba, más allá del valle de Polaciones, se levanta el Pico Tres Mares, único en todo el territorio peninsular por ser fuente de aguas que desembocan en cada una de las franjas litorales de la piel de toro. Desde sus más de dos mil metros, es y será testigo mudo del papel vertebrador de las tierras de La Montaña y de sus habitantes sobre el resto de sus vecinos en esa realidad cambiante que discutimos como España.

Porque, desde que lo descubrí en los bonitos mapas de un inolvidable facsímil de Conocimiento del Medio, entendí que los cántabros desde nuestra recoleta tierrruca podemos combinar a la perfección la dualidad del amor al hogar y la vocación de apertura y de comunidad. Montañeses de nacimiento y españoles de vocación, como los afluentes del tresmares.
Plurales y diversos como las tierras que riega el río eterno. Siempre orgullosos de las raíces, como ese Ebroque se despide en catalán, pero de alguna manera remolonea en forma de delta. Y sobre todo, no excluyentes y con altas miras. Como atestiguan desde tiempos inmemoriales los Picos adecuadamente llamados de Europa. Bien harían en tomar ejemplo algunos, que en su provincianismo miope quieren monopolizar el estado de la opinión. Dejadme que diga la mía. Que viva Iván de la Peña, el fútbol Holandés, Mikel Laboa y las hamburguesas del Thanis de la misma nacionalidad. Larga vida a las bravas de Malasaña y del Zatón regadas con sidrina asturiana. Y también a esa eterna indefinida que en su realidad diversa nos acoge a todos en convivencia mutua. Venga Xavi, que te veo tímido, así que te ayudo. Visca Catalunya. Aúpa Cantabria. Y que viva España, tú!

miércoles, 6 de mayo de 2015

Keynesiano Barcelona

Hacía tiempo que no me ponía tan nervioso viendo al Barcelona. He asistido desesperado a una tensa primera parte y a las continuas alternativas en el juego, no dejando de admirar la valentía de un Guardiola que siempre sale como los buenos trapecistas. Sin red. 

Pero debo decir que de alguna manera, y quizá adormecido por años de cansina posesión, ansiaba la llegada del macrodesequilibrio presente. Porque ahora Messi, como la buena política fiscal, aparece como remedio coyuntural y decisivo, y no como pincelada de color casi invisible en el blanco y negro nostálgico de un tiquitaca obsoleto. As usual, los tipos bajos siguen estimulando la inversión, pero en este caso en proyectos con olor a gol. Con este nuevo banquero central, salimos de cara y en vertical, para bien o para mal. El Keynesiano corto plazo del ataque directo ha sustituido al calmado pase en busca del hueco, y creo que era lo que tocaba, porque a largo plazo, todos roques. Xavi cumple como profesor emérito (que ya le tocaba). Rakitic es un desastre, pero da salsa. Y rodeado de vikingos, he coreado por lo bajini un mantra después de que Neymar vengara a Pacman y fusilara de caño al chulito de Mayweather Neuer. Como su primo Adolfo, un apellido perfecto para una transición necesaria. Las seis letras que llevará mi camiseta si nos enfrentamos al Madrid en la final de Champions. Qué mejor elección para el anillo de compromiso. Espero poder gritarlo al cielo madrileño en breve. ¡bota el centro...marca Suárez!!


sábado, 2 de mayo de 2015

La política y los amigos

"¿Os afectará la dimisión de Monedero electoralmente?". Un visiblemente afectado Pablo Iglesias contestó con el corazón, y a falta de razones objetivas se le escapó un tierno deseo. "No afectará a las elecciones...porque no". Y debo decir que me gustó mucho la respuesta por lo que tiene de auténtica y natural. Pocas veces en todo este tiempo le había visto no calcular y hablar desde la boca del estómago, donde de verdad duele la dimisión del amigo, al que en todo momento ha respetado.
Mucho se empeñan los medios (con El País a la cabeza, por cierto) en mostrarnos gráficamente el abatimiento del líder. Si el objetivo es hundir el tocado transatlántico Podemita, han pinchado, al menos conmigo, en hueso. Hablemos de política e ideas, y en eso tengo mucho que discutir con ellos y estoy muy lejano. Pero con un segundo de respuesta ante la adversidad, me ha dicho en lo personal más Iglesias que todos esos "amigos" de Rato de los que el interesado reconoce que ya no atienden sus llamadas. Echo en falta autenticidad ante la caída del amigo. Dureza política y condena de lo indefendible, pero calidez personal, que no es incompatible. La amistad se debería respetar en política, y lo personal tratarse como sagrado y comprensible. No me gustó cuando se utilizó a las hijas para atacar a Zapatero, ni las insinuaciones cavernícolas de la derecha más rancia respecto a Iglesias y Tania Sánchez. Prefiero un Guindos reconociendo pasarlo mal por el proceso a Rato que ese Rajoy evitando nombrar a Bárcenas mientras lo consolaba vía SMS. Mucho me dicen para mal todos aquellos que corren al abrigo de ciudadanos deshojando la Rosa, negándola antes de que cante el nuevo gallo electoral, como si antes no la hubieran aclamado como Mesías.
Por las expuestas, y por otras razones, esta primera vez que voto en Madrid, me estoy planteando confiar en el economista Carmona para la ciudad. No olvido que cuando cayó Gómez, reaccionó como el amigo que es, sin necesariamente compartir la visión política del caído. Y allí estuvo, a su derecha, respetando y sin negarle cuando las nubes de tormenta se cerraban. Puso la mano en el fuego con el corazón, y no la cabeza táctica. Eso no es de derechas ni de izquierdas. Es humano. Y tantos estrategas electorales de chichinabo no harían mal en recordarlo. "gonna try...with a little help from my friends". Pues eso. Gracias, amigo Ringo.

jueves, 12 de febrero de 2015

Economía neoclásica...y Tal (Mijaíl)




Buceando en la interesante serie de opiniones sobre el historiador británico Niall Ferguson que escribe Jesús Fernández-Villaverde, me encuentro con la siguiente reflexión del autor:
"[...] en general no entiendo nunca los modelos donde la demanda importa en el largo plazo. Aunque en el corto plazo las rigideces de precios y salarios pueden dar un papel a la demanda agregada como determinante del nivel de equilibrio de output que no se daría en el caso de precios perfectamente flexibles, en el largo plazo tengo la profunda convicción que los precios terminan siempre ajustándose (aunque lleve una década)"
Confrontado con la rotunda afirmación, no puedo evitar observar ciertos signos de rebeldía en el keynesiano reconstituido con el que convivo. Aceptando, como toda la corriente principal, la importancia de los factores de oferta, y en concreto de la productividad en el largo plazo, y no negando el progresivo ajuste de precios, me parece importante además pensar en el modo en el que las cicatrices de las malas decisiones del corto condicionan el devenir futuro de las economías modernas. Los fallos de demanda efectiva de Leijonhufvud y Clower y otros elementos relevantes, como los arreglos institucionales del momento (reglas del juego), resaltados por Acemoglu y Robinson, dejan sin duda impresas sus huellas , y a modo de hojas de Morgul, las heridas abiertas quizá nunca lleguen a cicatrizar del todo. Del mismo modo que creo evidente que la resaca de los inciertos 70 nos dejó con unas tasas de paro a todas luces difícilmente aceptables, considero además que podemos llevar el argumento más allá y hablar de manera más general de la conocida diferencia entre táctica y estrategia, y de su interacción simbiótica lo largo del tiempo, que explica en última instancia los resultados tanto de los juegos como de las guerras. Sin duda, el éxito del plan a largo plazo (estrategia) se ve condicionado por la habilidad para maniobrar en distancias temporales cortas (táctica) y las circunstancias imponderables que existen en un tiempo relativamente inmediato. Lo mismo que, como bien comprobó Napoleón, la táctica es inútil sin un buen y definido plan general, todo el edificio construido sobre la base de la productividad y el crecimiento tecnológico que es la teoría del crecimiento futuro se derrumba sin un buen tratamiento de las crisis del corto plazo. 

Se me ocurre que por ello, parafraseando a Skidelsky, el maestro está de vuelta. Y no sólo me refiero a mi admirado Keynes y su visión impresionista de un sector público activo que garantice la prosperidad y el camino correcto. Sino a otro mago, ajedrecista y nacido en Riga. Conocí por primera vez a Miguel (sintomática castellanización de nombre que en sí misma constituye una curiosa muestra de histéresis lingüistica heredada de tiempos más oscuros) en una de las viejas revistas de mi padre, cuando daba sus últimos coletazos a un todavía respetable nivel competitivo. En efecto, el juego del Gran Maestro Mikhail Tahl siempre tuvo presente las circunstancias y peculiaridades del corto plazo, y la importancia decisiva del mismo sobre la victoria final de la partida. Tahl enredaba al rival en inesperadas variantes y sacrificios, moviéndose como pez en el agua bajo presión, mientras su rival no encontraba la salida y terminaba frustrado y con un cero en el casillero del torneo de turno. Dado mi gusto por la crónica en rosa, no puedo dejar de citar el curioso pensamiento que según sus propias declaraciones le asaltó en cierta partida (transcripción obtenida de esta bonita página):
"Nunca olvidaré, por citar un ejemplo, mi encuentro con el maestro Eugenio Vasiukov (Kiev, 1964), durante uno de los campeonatos de la URSS. La posición en el tablero era muy compleja y pensaba sacrificar un caballo. No era una variante muy clara, puesto que existían muchas posibilidades. Comencé a calcular y me horrorizó la idea de que el sacrificio fuera falso. Las ideas se me amontonaban en la cabeza: una respuesta correcta del contrario en determinada situación la traspasaba a otra variante y allí, naturalmente, aquel movimiento era inoportuno por completo. Lo concreto es que en mi mente se formaba un montón caótico de movimientos, a veces incluso sin ninguna relación entre sí. No sé por qué, pero en aquel instante recordé la célebre poesía infantil de Korney Chukovski:¡Oh, qué difícil debe ser el trabajo de sacar a un hipopótamo del pantano!"

Recuerdo que en mi cabeza se amontonaban cabrestantes, palancas, helicópteros e incluso, una escalera de cuerda. Después de numerosos intentos no encontré ningún método aceptable para sacarle del pantano, y pensé con amargura: "¡Pues que se ahogue!" Y así el hipopótamo desapareció del tablero y me encontré con que la posición era más clara de lo que creía y, por supuesto, sacrifiqué el caballo.

Al día siguiente en la prensa se escribió: "Mikhail Tahl, después de analizar durante más de 50 minutos la posición sacrificó acertadamente una pieza...".
El mismo Bobby Fischer, después de perder cuatro partidas consecutivas en un torneo de candidatos expresó la idea perfectamente 
"Cuatro veces tuve posición ganadora....¡y las cuatro acabé perdiendo!"
Lo más curioso es que el análisis posterior de las partidas aumentaba el regusto amargo de la derrota, al revelar en muchos casos que, encerrados en el particular laberinto de Tal, los rivales ignoraban sistemáticamente respuestas que se revelaban adecuadas una vez pasado el trago. El componente psicológico del juego, dominado perfectamente por el acostumbrado Mijaíl, jugaba con frecuencia a su favor, y hacía que sus rivales escogieran una y otra vez opciones inferiores de movimiento de las piezas.

Si el campeón del mundo de ajedrez del bisiesto año de 1960 (pleno auge del keynesianismo práctico, por cierto) estuviera por aquí, seguro que me recordaría con voz aguardentosa, que la demanda (y en el lenguaje de los escaques, el corto plazo y la táctica) importan (y mucho). Porque la fuerza del consumo, la inversión y el sector exterior, pilares del gasto agregado, son indisolubles de la estabilidad necesaria para sostener un incremento de la productividad en el largo, que garantice un mayor nivel de consumo por trabajador a la manera de Solow. El sostenimiento de la demanda, en este sentido, consigue la permanencia en ese pasillo neoclásico del que ya hablé en anteriores entradas, y que es la base de mi idea general sobre el funcionamiento dinámico de la economía. Dentro de la senda de baldosas amarillas, la coordinación del sistema funciona, y en última instancia, retiene la manaza de Smith. Evitando un mate pastor prematuro, que dé al traste con la armonía futura que la seducción de la economía neoclásica promete. Y, por cierto, aprovecharía para reivindicar (y yo con él) la conveniencia de incluir el ajedrez en los planes educativos. Los resultados parecen prometedores, cuando menos.





lunes, 9 de febrero de 2015

Los Idus de Primavera (I Want to Believe...pero no me fío)

Cuenta el muy recomendable documental de Commanding Heights que en la primera reunión de la sociedad liberal de Mont Pelerin, Hayek sorprendió a los asistentes dedicando unas elogiosas palabras a los teóricos socialistas, que siempre se situaron en las antípodas ideológicas del austriaco. "Por lo menos tienen el coraje de ser idealistas". Después de ver la masiva y reciente manifestación de Podemos y las sucesivas intervenciones semanales de Errejón, y en profundo desacuerdo con muchas de sus (muy genéricas) propuestas económicas, no puedo dejar de admirar un entusiasmo en sus seguidores que no llega a calar en mi quizá frío corazón neoliberal. Mulder diría aquello de "I Want to believe". Pero no creo y desconfío del que me regala el oído. Por casualidad o coincidencia, el zapping del mismo sábado de la concentración me llevó a encontrarme en Cuatro con "Los Idus de Marzo", película sobre políticos muy recomendable dirigida por George Clooney. En un determinado momento, se produce el siguiente intercambio, en el que digamos sinceramente que no estoy nada cerca de Stephen.
Stephen: "No me importa si Morris va delante en las encuestas. No me importa si tiene todo lo que hay que tener. Es el único que puede hacer una verdadera diferencia en la vida de la gente, aunque la gente le odie [..]No me importa si puede ganar. Tiene que ganar"
Ida: "Y si no gana qué? El mundo se derrumbará? no importa. Las vidas de todos los desgraciados que trabajamos, comemos y dormimos, luego nos levantamos y volvemos a trabajar no cambiarán. Antes de que te metieran todos esos pájaros en la cabeza creo que lo tenías claro. Morris es un político. Es un tío simpático. Todos lo son. Te decepcionará. Tarde o temprano"


domingo, 8 de febrero de 2015

Monedero, 400.000 votos y la preferencia revelada

Dicen los (muy suyos pero pragmáticos) ingleses que hablar es gratis, y sólo a través de las hechos se pueden inferir las creencias reales de los sujetos. En español castizo, yo no me fiaría demasiado del Ministro que después de contar las bondades del sistema público de educación lleva a sus hijos al colegio británico. Fue lo primero que me vino a la cabeza cuando me enteré esta semana del todavía oscuro asunto de Monedero, sus dineros y la Agencia tributaria.

Usando una fuente nada sospechosa, me fijo en que dice Ignacio Escolar que "lo criticable en este caso no es que Monedero gane mucho o poco dinero o que facturase a través de una sociedad limitada sin trabajadores: eso es perfectamente legal...". Y es precisamente lo que a mí me parece, a priori, por lo menos reseñable.
En el tema fiscal, la justicia (y no Sáenz de Santamaría y Montoro, tan rápidos ellos en señalar con el dedo a unos ciudadanos y tan lentos en otros casos) dictaminará en función de las pruebas aportadas, y no me siento con derecho ni información para reprochar nada o inferir entre el ruido de sables informativo las conclusiones oportunas.
Pero el hecho de que Monedero justifique que cobró el precio de mercado por sus servicios de consultoría a uno (o varios) supuestos paraísos bolivarianos, o simplemente dé por respuesta el silencio al ser cuestionado por ello no deja de ser irónico. Aproximadamente 400.000 euros de esos de los malvados mercados, cobrados y recibidos por anticapitalistas declarados. Me recuerda a Llamazares ahorrando en fondos de inversión mientras levantaba el puño en los mítines comunistas. Quizá las declaraciones públicas van por un lado y la verdadera procesión va por dentro. 400.000 votos para intercambiar en la perversa máquina amoral de Adam Smith, esa a la que el propio Monedero atribuye (creo yo injustificadamente) gran parte los males del mundo. Demasiada cantidad y cuando menos llamativa, según mi experiencia trabajando en consultoría en una de las empresas líderes del sector. Pero sobre todo un canto a la hipocresía para un autodeclarado admirador de Lenin. 
Echo en falta el reconocimiento público del mercado como instrumento útil, que no como fin de todas las cosas (curiosamente algo que sí reconocen Stiglitz o Krugman, que son citados como referentes cuando interesa). Utilicémoslo donde sabemos que funciona. Controlémoslo donde (en muchos casos subjetivamente) consideremos que están sus sombras (educación, desigualdad, cobertura sanitaria, reglas del juego). No olvidemos la importancia del retículo valorativo que nos subrayó el profesor Anisi. Mi (ideológica) respuesta: Más Suecia y menos Chávez. Pero dejemos de prestar atención a ideologías trasnochadas probadamente fracasadas. Que lo único que hacen es pillar en contradicción una y otra vez a sus defensores y ponerles colorados ante sus posibles votantes, mientras planean una nueva manifestación desde sus teléfonos Apple a través de grupos de Whatsapp, con un Big Mac en la mano. Pero eso sí, las sudaderas del Alcampo, ese gran reducto socialista del colorido (e inexistente) mundo que recuerdan con nostalgia.


viernes, 6 de febrero de 2015

Entrepreneurship a la española

"Todos comos culpables de la situación, llega el momento de que hagamos sacrificios y nos apretemos el cinturón, los mercados así lo demandan. El salario mínimo nos impide contratar, y debemos relocalizar fábricas con beneficios para mantener la competitividad" dijo el conocido empresario. Y el sudor frío de la incertidumbre existencial cubrió su frente. Acto seguido, y con una pena que le encogía el alma, comenzó a degustar el exquisito solomillo, mientras guiñaba el ojo al político de turno.

jueves, 29 de enero de 2015

Mind Games

Cada vez que bajo al metro, me encuentro con el Thatcheriano y poco neutral lema de Madrid como la suma de madrileños, y me doy cuenta de que nunca podré compartirlo. No se puede definir un equipo por la suma de individualidades (que se lo pregunten a España en el último mundial). Con la convicción de que unas patatas de Zatón no se pueden describir como la adición aislada de sus ingredientes, me rebelo y me dan ganas de plasmar en un graffiti corrector mi descontento. Madrid son los madrileños...+/- épsilon. Y ese residuo no explicado es la salsa secreta. Un poco de todos y a la vez de nadie. 
Me doy cuenta así mismo del error totalitario (y peligroso) que constituye la costumbre marxista de definir colectivos y dicotomías, que en última instancia están por encima del individuo. "el proletariado". "la casta", "el Madrid", "los catalanes y los españoles". Nunca podré creer en el mundo planificado desde arriba que me dibujan Podemos y el madridismo al uso, ni en el excluyente del nacionalismo identitario. Me hielan los huesos el individuo desnudo y la deconstrucción social de la autodenominada derecha "liberal" española, y ni siquiera planteo como opción al que ya ha demostrado de lo que (no) es capaz. A mi paisano Revilla (al que por otra parte quiero mucho y me cae muy bien) le diría, resumiendo mi opinión sobre su gestión, solo una cosa: "puerto de Laredo". Así que tengo una papeleta, una idea que va tomando forma, varias urnas en el horizonte...y mucho me temo que pocas certezas, querido John.

jueves, 20 de noviembre de 2014

La lluvia de noviembre (IV) Revolution, reverso... ¿tenebroso?

A pesar del monumental enfado de Lennon, Revolution nunca estuvo mejor representada que como cara B del single de Hey Jude. A la vista de los precedentes, el cambio radical debería quedarse en eso. Un plan secundario, al reverso de la senda principal del sinuoso surco del vinilo de la civilización humana. Robespierre, Lenin o Mao quizá tuvieran en común un magnífico diagnóstico de las penurias de sus respectivos pueblos. Pero más importante que eso, todos a su manera y con sus matices se convirtieron en aquello a lo que combatían: tiranos intransigentes. Salvando las grandes y sobre todo democráticas distancias, parece que Podemos toma perfectamente la temperatura a la casta. Aunque eso ya lo hicieron los Simpsons años antes. Vivimos rodeados de canteros, reunidos en sus pequeñas camarillas para amañar lo emponzoñable. Y hacerse ricos por el camino.
Quede claro que no niego a Pablo Iglesias la brillantez de la estrategia ni la oportunidad de la denuncia (aunque ya puestos, me gusta bastante más el estilo de Íñigo Errejón). Como Felipe González en Suresnes, ha lanzado el órdago en el momento preciso. O como yo quiera o sin mí. Y lo ha acompañado de una marcha atrás en la utopía. Ahora ya parece que la deuda se pagará, y que la renta no será para todos los españoles sino para los que lo necesiten. Pero luego, esa retórica marxista de conquistar el cielo chirría. Por el desastre que es el marxismo llevado a la práctica. Por lo beligerante de la expresión. Porque Marx siempre supeditó en el fondo los derechos del individuo frente a los colectivos. Y finalmente, porque el ruido sigue sin concretarse en ninguna propuesta fundamentada que llevarse a la boca.

jueves, 30 de octubre de 2014

Reflexiones de un octubre incierto (Bonus track) . Y de postre...tarta de Podemos con azúcar glass.

He intentado resistirme, pero ya puestos entremos al trapo. Después de ver con interés la entrevista de Jordi Évole a Pablo Iglesias, varias cuestiones:
- Desde el punto de vista de la estrategia electoral, casi impecable. Descarado giro al centro buscando mayorías con manifestaciones un poco forzadas pero quizá efectivas entre cierta audiencia (algo así como "tengo muchos amigos católicos...", "respeto al Papa...", "sean bienvenidos los votantes del PP...", "Tenemos vocación de mayoría..."). Me gustó especialmente (desde el punto de vista estratégico) la explicación de por qué dudan en presentarse con las siglas de Podemos en las municipales (básicamente, "sí algún candidato se nos va de las manos y roba, eso dañaría nuestro principal activo, que es mostrarnos como ajenos a la casta, y esto nos perjudicará en las generales") y también el órdago más o menos disimulado ("si pierdo me voy..."). Realmente el único pero es que habló demasiado y dio pistas del plan. Me encantaría conocer la opinión del gran causelo al respecto.
- Quizá de tanto azúcar que le echó al mensaje, llegó a hacerse empalagoso. No parecía el mismo que entonó, esta vez sí entre afines, aquello de "el cielo no se alcanza, se toma por asalto". Matizó casi cada una de las propuestas estrella ("bueno, veremos lo que podemos hacer"..."el salario mínimo lo subiremos, pero exactamente no sabemos cuánto..." "la deuda que sea justa la pagaremos...")
- Ya hablando como (quizá) frío y conservador economista. Anumerismo total, campante y preocupante. Ni una cifra con sentido. Ni una propuesta fundamentada. Lenguaje corporal de incomodidad (se tocaba la barba, perdía la mirada, cambiaba de posición sentado) cada vez que un inusualmente poco incisivo Évole le pinchaba para que concretara algo. Lo mejor: sabe que no es su fuerte, desde luego. Y cambia de tema. Aún así, paupérrimo en este área.
-En temas macro, efectista...pero tramposo. Explicación simplista y simpaticona basada en lugares comunes, digna de Revilla en Buenafente. ("si gastamos sube la renta, si la gente tiene renta, sube el consumo, si sube el consumo sube la demanda, entonces sube el empleo...)y le faltó decir que acabamos en el país de la piruleta del gasto creciente y omnipresente que se financia por inspiración divina. Especialmente hábil pero tramposa la respuesta a la pregunta sobre el efecto que tendrá la renta básica para todos sobre los incentivos a trabajar. "Qué insinúas! que los españoles son unos vagos!". Falaz de cabo a rabo. lo único que se está diciendo es que una persona exactamente con la misma mentalidad de serie tenderá a trabajar menos si tiene un colchón de renta que si no. Y resulta que no es discutible, ¡y no tiene que ver con ser vago o no!

- Hablando más de sensaciones. No le dejaría a este tío de encargado de mi patrimonio ni le compro la moto. Cuestión puramente personal. Esto ya es completamente subjetivo pero es lo que pienso.

Conclusión: esto va muy en serio. El tío tiene buena mano y la juega con gran cabeza. Conoce y aplica el plan. Pero se parece más a Nixon de lo que quisiera. En un sentido fundamental: lo primero, ganar las elecciones. Desconfío profundamente de los principios ocultos detrás del azúcar y la (esta sí acertada) denuncia de la corrupción ajena. Desconfío incondicionalmente de alguien que menciona a Lenin como referencia de algo, y que tiene alergia a los números. Me gustaría equivocarme. Pero creo sinceramente que van a ser lista más votada en muchos lugares...y no me atrevo o no quiero suponer más. 

(las citas entre comillas reflejan sensaciones que me sugirió la entrevista, no extractos literales de las intervenciones en el programa) 



miércoles, 29 de octubre de 2014

Reflexiones de un octubre incierto (y III). Deep Throat

En un lugar indefinido del tiempo y del espacio, tuve la siguiente conversación con un profesional del mundo de las finanzas, de cuyo nombre, (internacional) empresa e (importante) cargo no quiero acordarme.
Marshall-Hicks: "¿Qué te pareció lo de Deloitte en Bankia? parece que les van a multar por prestar servicios de consultoría a la vez que se supone que controlaban las cuentas de la compañía. Juez y parte, vamos..."
Señor X: "Sí, me sorprendió leer de lo que les acusan...porque nosotros hacemos punto por punto lo mismo. Se supone que no podemos prestar servicios de consultoría a empresas que auditamos...pero en realidad lo que hacemos es facturarlo todo a través de auditoría y seguir asesorando y vendiendo proyectos. Todo supuestamente legal...pero más de una vez nuestros propios auditores han tenido que validar lo que nosotros hacemos...Así que normal. Casi espero que lleguen los de Podemos y acaben con todo"
Es por eso que, tras leer sus intenciones, enviémosle fuerzas a Luis de Guindos para que de una vez por todas tome cartas en el asunto y se mantenga firme. Parece que va por el buen camino. Eso espero. O dentro de poco tendremos más agujeros de esos que paga el contribuyente. Sin comerlo ni beberlo. Más madera en breve, hasta completar el imperfecto cuadro que empezamos a delinear.

sábado, 25 de octubre de 2014

Octubre y el viento del cambio

Como bien sabe Pablo Iglesias, octubre es mes de revoluciones y crisis, y quizá la fecha de la fundación de Podemos como partido no tenga nada de casual. En 1917, los rusos acabaron con la segunda servidumbre bajo el régimen de los zares, y empezaron un sueño que saltó en pedazos el día que el muro de la vergüenza pasaba a ser nada más que un collage de grafittis. Unos años más tarde, la Bolsa de Nueva York vivía uno de sus días más negros. Final de los felices 20 y umbral de la Gran Depresión de los 30, el acontecimiento transformó la visión de los economistas, desde posiciones cercanas más propias del "Por qué tocas" de Amador al nacimiento de toda una disciplina nueva: la macroeconomía (entonces y todavía) imperfecta delineada por ese pintor mpresionista de nombre Juan, Meinardo para los amigos.

Por los caprichos de la historia, quiso la casualidad que fuera en este mismo mes de 1973 cuando la primera crisis del petróleo sacudió las keynesianas convenciones de un mundo todavía inocente, llevando consigo tanto el final de la edad de oro del crecimiento en los países occidentales como la multiplicación de las barbas masculinas y el redescubrimiento de Playmobil como opción viable debido a su austeridad en el uso del plástico juguetero. Los dados del cambio no faltarían a su cita en 1977, esta vez en la dormida piel de toro que habitamos. Los pactos de la Moncloa disiparon los nubarrones de una todavía incipiente democracia, abriendo las ventanas a la libertad. Quizá había adoquines bajo la arena de la playa, pero las cosas se explicaron y salimos adelante.

Aquí estamos otra vez, en este octubre de tarjetas black. Sopla el viento del cambio. Esperemos que en la buena dirección. En las próximas semanas, escribiré en el blog mis ideas al respecto.

PD: la maravilla que enlazo a continuación fue interpretada por primera vez, como no, un Octubre de hace ya un tiempo.



sábado, 15 de febrero de 2014

Axel Leijonhufvud y aquel viejo zapato marrón

En febrero de 1969, y como una cara B del single de la Balada de John y Yoko, los Beatles nos regalaron Old Brown Shoe, obra maestra de Harrison. Su producción relativamente tosca y el carácter experimental de la grabación de las voces (con George encarado frente a una de las esquinas del estudio para probar el efecto de distintos ecos de lejanía) esconden en cierta manera lo que para mí es una de sus grandes obras maestras. La línea de bajo dibuja una deliciosa melodía propia, acompañada por una magistral percusión, que envuelve el tema. El conjunto se ve rematado con una enigmática letra sobre opuestos que lo hace imprescindible en cualquiera de mis recopilaciones caseras de los Fab Four.


Unos años después, empezando en los duros 70 y evolucionando hasta hoy mismo, Axel Leijonhufvud nos regalaba su particular cara B de pensamiento económico, quizá repleta de imperfecciones y argumentos ambiguos, pero que me parece (como ilustra extensamente mejor que yo el exquisito Juan Urrutia aquí y aquí ) una idea sólida para sentar las bases de una nueva manera de pensar y actuar frente a las crisis financiera de la actualidad. Una idea quizá olvidada y en espera de rehabilitación, como tantas joyas de los cuatro de Liverpool. 


Aquí viene la intuición: la vigilancia y acción deben centrarse sobre los mecanismos que garantizan la estabilidad del sistema. En evitar la aparición y el impacto de esos mecanismos que separan a la economía de su senda de crecimiento (que puede ser entendida como un particular camino de baldosas amarillas hacia la tierra de Oz, pero esta vez sin mago farsante).


En su hipótesis del pasillo neoclásico, nos sugiere Leijonhufvud pensar en dos regiones fundamentales en las que se podría situar la economía de un país a lo largo de su evolución en el tiempo, y que nos podrían ayudar a caracterizar por tanto los ciclos económicos.

  • Región Neoclásica (o “dentro del pasillo”). En ella, los mecanismos de ajuste propios del mercado hacen que las perturbaciones se corrijan, retornando a una senda estable de crecimiento sin necesidad de intervención de carácter extraordinario. Las políticas monetarias y fiscales tradicionales son suficientes para mantener la economía dentro de un equilibrio razonable. En estas situaciones, el ajuste de los precios realiza el trabajo de devolver a la economía a la senda de prosperidad. El gran peso del ajuste lo lleva por tanto la denominada “Mano Invisible” de Adam Smith, y las políticas tienen el único efecto de “suavizar” el impacto de los vaivenes de la actividad (ciclos económicos) sobre el crecimiento. 
  • Región keynesiana (o “fuera del pasillo”). En esta zona, el sistema carece de propiedades de autorregulación. Si una perturbación es lo suficientemente importante (crisis financieras globales, explosión de burbujas especulativas) se ponen en marcha procesos de retroalimentación que en vez de corregir los desvíos los amplifican. La idea general es la misma que la del multiplicador de Keynes-Kahn: un cambio inicial genera un efecto en cadena que aleja a la economía más y más de una hipotética situación de equilibrio “deseable”. Así por ejemplo, podríamos citar los efectos de la quiebra de una gran entidad bancaria. La crisis de liquidez que trae como consecuencia se propaga rápidamente, causando cierres en cadena y restricciones del ingreso de los consumidores que pueden comprometer la estabilidad del sistema y, en última instancia, su existencia misma.

¿Cuál es la anchura del pasillo neoclásico? ¿qué variables nos desvían de él? ¿Qué instituciones pueden aumentar la estabilidad del conjunto?. Podría ser interesante intentar pensar en el rol de las políticas de estabilización en este contexto. La existencia de una política monetaria adecuada ensancharía la región neoclásica, actuando además como un "mullido colchón", en palabras del propio Urrutia, que evita que el tren de la economía se salga de la vía. Es evidente que la adopción de políticas irresponsables (como el recurso a la impresión de dinero para pagar deudas) puede estrechar de tal manera el pasillo neoclásico que cualquier perturbación puede retroalimentarse hasta provocar una crisis de graves consecuencias. Una política monetaria irresponsable sería por tanto el equivalente a retirar la red durante la actuación de un equilibrista. Hasta la más pequeña ráfaga de viento podría tener graves consecuencias sobre la estabilidad del artista. 



La política fiscal enérgica podría pensarse como el “desfibrilador” utilizado en caso de urgencia. Una vez que la economía se encuentra dentro de una de las regiones keynesianas, parece claro que la necesidad de acción es imperativa, pues la existencia misma del sistema puede depender de ello. Sin embargo, se deben señalar en este punto algunas limitaciones fundamentales al empleo del presupuesto público en estos contextos. 


En primer lugar, el buen uso del desfibrilador requiere primero la conexión a una fuente de corriente. Si la economía se encuentra lastrada por un problema de déficit o de un sistema financiero inoperante, difícilmente puede el estímulo fiscal llevarse a cabo sin producir consecuencias incluso peores que las que en principio trataba de remediar. En segundo término, no debemos perder de vista el carácter excepcional de las medidas tomadas en este sentido. De la misma manera que el desfibrilador sólo sería adecuado para situaciones concretas, no se deben confundir remedios coyunturales con estructurales. Se podría argumentar a este respecto que los remedios keynesianos surgieron en un contexto determinado (la Gran Depresión de los años 30) y para responder a una situación determinada, pero que dejan sin resolver aspectos fundamentales para asegurar el buen comportamiento de las economías en el largo plazo (crecimiento de la productividad, mejora del capital humano y las instituciones, etc.). Garicano lo resume perfectamente: ser más productivos para vivir mejor. Y eso implica prestar atención a la mejora del capital humano.


El tipo de políticas concretas que se deberían utilizar parece también un aspecto muy relevante. La primera idea que me parece clara es que se deberían priorizar aquellos gastos públicos que expulsen el mínimo posible de inversión privada. En concreto, gastos en I+D o investigación básica aparecen como claramente adecuados. Por un lado, se trata de aspectos en los que la iniciativa privada podría no intervenir en la magnitud suficiente, debido a la dificultad de obtener rentabilidad a corto plazo de las mismas. Por otro, son garantía de productividad, y por tanto bienestar futuro.

Por último en esta nube desordenada de ideas, quizá, un aspecto importante relacionado con las políticas de estabilización es la secuencia temporal de las políticas. El orden seguido en la aplicación de las medidas dependerá de la situación de la economía en el momento de la crisis. Parece evidente, tal y como señala Leijonhufvud, que la aplicación de políticas monetarias o fiscales al rescate de entidades no puede generar efectos inmediatos en la economía real. Con toda seguridad, las entidades con problemas utilizarán el dinero para cubrir los agujeros de sus balances, y por tanto , las inyecciones de liquidez no se reflejarán en un aumento del crédito para las empresas. Es por ello que la secuencia que se debería seguir ante una crisis del sistema financiero parece clara: en primer lugar, reconocimiento de las pérdidas. Después, intento de reparación del sistema. Y en última instancia, estímulo propiamente dicho. El problema prioritario por tanto será sanear el sistema financiero, ya que se trata de una condición necesaria para que las medidas de estímulo de la inversión tengan un verdadero efecto sobre la economía real, y en última instancia sobre el empleo. 

Incluso por su físico, coincidente en los fundamental con el del manchego inmortal, Leijonhufvud se me aparece como un Quijote entre los Sanchos realistas de la teoría económica actual. Esperemos que, como la obra maestra que enlazo a continuación, sus ideas encuentren el lugar que creo que merecen dentro de la profesión. O al menos, y tal como ocurre en la obra de Cervantes, que el idealismo del hidalgo tiña de esperanza la resignación existencial del escudero.




jueves, 24 de octubre de 2013

Misdirection

Los magos lo llaman la misdirection. Consiste en atraer la atención del espectador hacia un evento determinado, y aprovechar ese momento como distracción para realizar el truco a salvo de miradas incómodas. Pero ocurre que lo que para los magos es un verdadero arte, en la política se convierte en un fraude deliberado al sufrido ciudadano. Y eso es lo que me parece la venta de humo por parte de Monsieur Montoro. Lllevamos meses con predicciones de "ya hemos tocado fondo, ahora empieza el remonte", "ya se acercan los brotes verdes" o el más reciente e insultante "en España no han bajado los salarios". Así de paso, evitamos temas incómodos, como que a la gente literalmente la echen de su vivienda mientras los antiguos gestores (políticos) de las cajas disfrutan de su retiro dorado. A continuación está el tema de confianza. A diferencia de la energía, se crea y se destruye. De hecho cuesta mucho alcanzarla y  se tarda casi nada en perderla. Es de cajón de madera de pino que cuando anuncias un objetivo de déficit que se incumple reiteradamente (por no hablar de la práctica totalidad del programa electoral), lo normal es que a la siguiente nadie te crea.

Lo mismo que la fruta madura al final cae del árbol, algún día escampará la tormenta. Es posible que entonces Don Cristóbal y su partido sean aclamados "a la Rato" como los pilotos de la nave de la recuperación  Pero ese día habrá que reflexionar seriamente sobre si incumplir la totalidad de tus promesas, tapar escándalos de corrupción y no explicar absolutamente nada de las verdaderas razones de las políticas efectuadas es lo que queremos para nuestro futuro. Y analizar si la recuperación es de verdad sostenible...por supuesto, con la mitad de analistas medianamente capaces investigando en países extranjeros. Hasta entonces, y para después también, me quedo con este verdadero artista, que no engaña a nadie, sino que hace magia de la buena. Príncipe de Asturias ya, por favor.




domingo, 13 de octubre de 2013

La Isla del Tesoro

El mismo año que nacía Keynes (1883) se publicaba en su forma definitiva de libro "La isla del tesoro", de Robert Louis Stevenson. Más de 100 años después, mi padre me hizo descubrirlo. La inquietante llegada de aquel misterioso marinero a la posada del Almirante Benbow servía de preludio para una historia de peligros y aventura, que reproduje más de mil veces con aquella maravilla de la ingeniería juguetil llamada barco pirata de playmobil. Años después de todo aquello, recuerdo una magnífica escena en la película "La lengua de las mariposas", en la que el viejo maestro cede a su joven aprendiz una copia de la obra maestra del escocés Stevenson para llenar de sueños las largas tardes de verano de la Galicia rural. Buscando en su biblioteca el libro adecuado que obsequiar a su gorrión, Fernán Gómez se detiene un momento ante "La Conquista del pan", sólo para volver a guardarlo apresuradamente entre los tomos, y decantarse por el fascinante periplo de Jim Hawkins y el carismático Long John. Hoy he vuelto a recordarlo con el magnífico artículo de Manuel Vicent en El País, del que me permito tomar unas líneas de reflexión, que comparto a continuación, y con las que estoy, por experiencia propia, completamente de acuerdo.
"Está amaneciendo. Es la hora de los pájaros. A los colegios e institutos llegan en bandadas niños y chavales cargados con sus mochilas. Ellos no lo saben, pero todos se dirigen a la isla del tesoro. Puede que ignoren dónde está ese mar y en qué consiste la travesía y qué clase de cofre repleto de monedas de oro les espera realmente (...). La travesía va a ser larga, azarosa, llena de escollos. Muchos de estos niños y chavales tripulantes nunca avistarán las palmeras, unos por escasez de medios, otros por falta de esfuerzo o mala suerte, pero nadie les puede negar el derecho a arribar felizmente a la isla que señalaron los mapas como final de la travesía"

viernes, 4 de octubre de 2013

Bancos Centrales y redistribución de la renta

Dice Ignacio Aporta de Paz que la política de bajos tipos de interés para los bancos es una manera intolerable de subsidio, ya que con ese dinero "fácil" compran deuda de los países en crisis y se benefician del diferencial de rendimientos. Y creo que tiene toda la razón. Siempre ganan los mismos. Y llevando el argumento más allá. ¿Qué sentido tiene la "independencia" del Banco Central Europeo si al final se dedica a hacer este tipo de cosas? Leijonhufvud lo deja muy claro aquí. Ninguno.

"The independence doctrine, however, is predicated on the distributional neutrality of their policies. Once it is realised that monetary policy can have all sorts of distributional effects, the independence doctrine becomes impossible to defend in a democratic society"

martes, 1 de octubre de 2013

Qué buen vasallo si tuviera buen señor


"El Almirante Francés no conoce su oficio. Sin duda alguna, esta maniobra nos compromete a todos. Perdidos. Estamos perdidos".

Con esta frase, un anónimo Capitán español de Trafalgar resumía nuestro problema existencial a lo largo de los siglos. Una serie interminable de dirigentes incompetentes. Tenemos un problema gravísimo de selección gobernantes. Desde aquel Rey felón Fernando VII, que nos hizo perder 10 años con la vuelta al absolutismo, hasta el desastre actual de políticos ladrones de profesión y reyes irresponsables de sus actos. Y la cosa es que cuando arrimamos el hombro, podemos. Somos solidarios y trabajadores en las distancias cortas. Pero necesitamos listas abiertas y regeneración política YA. Y concienciarnos de que el voto no es una obligación. SE LO TIENEN QUE GANAR con hechos. Ya lo decían del Cid. Qué gran vasallo si tuviera buen señor...

Sirva como homenaje a un grande que nos dejó demasiado pronto. Gracias Juan Antonio.



lunes, 30 de septiembre de 2013

Withney Houston vs Mariah Carey

Rolling Stones Vs. Beatles, Oasis Vs. Blur, Sex Pistols Vs. el mundo. Rivalidades musicales, más o menos equilibradas, más o menos artificiales. Y en los 90, un gran duelo de divas. Quizá, a largo plazo, Mariah Carey triunfó más. Su carrera fue mejor, vendió más discos, es actualmente más conocida, tenía mejor registro y hasta puede ser que venciera el mano en el duelo del Príncipe de Egipto. Pero Withney Houston tocó el cielo, hizo una canción casi perfecta, sacó matrícula con ESA voz, esa letra...¡espectacular!. Iguala eso, María. Y por eso sigue un épsilon por delante en mis preferencias.





domingo, 29 de septiembre de 2013

La macro de System of a Down

La Macroeconomía es una sinfonía inacabada con varias propuestas de continuación. Los neoclásicos buscaron la inspiración en Mozart, toda variación del tema principal se despliega en el tiempo y converge en torno a una palabra clave: equilibrio. La composición era bella y natural, de dinámica elegante, autocontenida en ecuaciones que ordenadamente explican mucho con poco. Una economía a la medida de Newton, pero sin la capacidad de éste de mandar un cohete a la Luna. Ocurre que lo armonioso no es real, la sopa primigenia no es vida. Y llegó Keynes, el primer romántico, un Beethoven de pasión, de subidas y bajadas, economías estancadas en el desempleo y donde la Mano Invisible de Smith no se ve porque en muchas ocasiones no está. Y con él, uno años después, la macro del desequilibrio, la idea de fallos de coordinación que hacen que la economía no vuelva al equilibrio del libro de texto, que las perturbaciones se amplifican en vez de corregirse, hasta hacerse más audibles que el tema principal. Como la bella durmiente, la corriente se encuentra, por razones variadas, en un relativo olvido. El equilibrio con fricciones es hoy el estándar (aquí, un resumen de la metodología moderna al respecto).

Quizá, y a la vista de  la última crisis práctica y teórica, se necesita una teoría cuántica de la macro que sustituya la tradición newtoniana. La incertidumbre, la incapacidad inherente de predicción, los problemas de distribución de la renta, la irracionalidad, la ética....¡y el desorden en el sistema!





jueves, 26 de septiembre de 2013

David Anisi, un verdadero profesor

"Pero nada importa la realidad si la idea es vendible,e inmersos como estamos en una revolución conservadora,  florecen ramilletes de tutús y  manojos de yoyós en nuestros campos, plazas, calles, parlamentos (..).
"Tú puedes conseguirlo", "sólo tú puedes lograrlo", "exigentes como tú", "gentes que como tú, que saben elegir", susurran continuamente los tutús (...)  "quiero ser yo mismo",  "yo lo he ganado a pulso", "yo lo he logrado", "yo decido que hacer con mi tiempo", "yo decido mi forma de vivir", afirman con aplomo los yoyós.
Y ese mito de independencia,verdadero núcleo de tutús y yoyós, genera, al convertirse en creencia, una sociedad esquizofrénica y paranoica"
David Anisi, La ola de consumismo que nos invade. El País, 25 de Julio de 1989


Descubrí a David Anisi por casualidad. Tratando de encontrar unos buenos apuntes de macro, que resumieran las distintas escuelas modernas, me topé con un interesante artículo suyo. Tras googlear un poco e informarme sobre sus inquietudes y obra, ya no pude parar de leer. Desde los cuentos económicos (aquí) hasta su antología de escritos (aquí), devoro con creciente interés lo que me parece una obra muy original y amena, digna de un auténtico economista preocupado por los problemas de la realidad. 

Creo que David escribe de manera estimulante para el profano y provocadora para el que ya conoce algo la materia. Su lección de inauguración del curso en la Universidad de Salamanca, ("Economía, la pretensión de una ciencia") es un ejemplo de ello. El lenguaje es claro y enriquecedor, y creo que se esté o no de acuerdo, hace pensar. En temas de esos que importan. El desempleo, las políticas económicas, la escasez creada, la exclusión...

Demasiado pronto, allá por 2008, el profesor Anisi nos dejó. Nunca le conocí ni tuve el placer de asistir a sus clases, pero sirva este pequeño post de homenaje a alguien que dedicó su vida a la enseñanza, y que ha conseguido dejarme huella a través de sus reflexiones. Y sin ninguna duda, ha contribuido a aumentar desde su punto de vista postkeynesiano esa caja de herramientas para el análisis que es la economía moderna. 

Aquí, su página Web. Gracias, profesor.