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jueves, 21 de enero de 2016

La libertad y la música, según Mama Cass. Un (conservador) apunte.

Nadie debería decirte que sólo un tipo de música es válido. Haz tu propio tipo de música, aunque sientas que tocas solo. Directo y claro el mensaje de (Mama) Cass Elliot hace más de 40 años. Y además actual, debo añadir. Porque lo importante no es que un diputado se salga de la melodía oficial llevando rastas o ropa de Alcampo, sino lo convincente de su mensaje y el valor de su trabajo y compromiso. Voluntariosos y con ganas veo a los diputados de Podemos, y me alegro de ello.
Pero,y quizá paradójicamente, profundamente equivocados en algo importante de fondo. Sólo es posible de verdad la diversidad y el cambio que buscan si el director da un paso atrás y no se esfuerza en gobernar por decreto la pluralidad de la orquesta, que incluye además a la derecha. Echo en falta menos propuestas de regulación por las bravas y cordones sanitarios sobre el PP, sobran referencias a Maduro y a Lenin, y faltan a Hayek. Baste recordar que con ninguno de los dos primeros hubiera sido posible el 15 M ni Podemos. Los solos de guitarra hubieran quedado diluidos en el tono monocorde de la verdad oficial en el llamado socialismo real. Esa es la paradoja. Canciones tan libres como la enlazada no salieron precisamente de países marxistas, ni de planes quinquenales. Y sólo fueron,de hecho posibles en ese capitalismo imperfecto y muy mejorable (en eso estamos de acuerdo) del que ayer los hippies y hoy el partido morado parecen querer huir. Conviene tenerlo en cuenta.

lunes, 9 de febrero de 2015

Los Idus de Primavera (I Want to Believe...pero no me fío)

Cuenta el muy recomendable documental de Commanding Heights que en la primera reunión de la sociedad liberal de Mont Pelerin, Hayek sorprendió a los asistentes dedicando unas elogiosas palabras a los teóricos socialistas, que siempre se situaron en las antípodas ideológicas del austriaco. "Por lo menos tienen el coraje de ser idealistas". Después de ver la masiva y reciente manifestación de Podemos y las sucesivas intervenciones semanales de Errejón, y en profundo desacuerdo con muchas de sus (muy genéricas) propuestas económicas, no puedo dejar de admirar un entusiasmo en sus seguidores que no llega a calar en mi quizá frío corazón neoliberal. Mulder diría aquello de "I Want to believe". Pero no creo y desconfío del que me regala el oído. Por casualidad o coincidencia, el zapping del mismo sábado de la concentración me llevó a encontrarme en Cuatro con "Los Idus de Marzo", película sobre políticos muy recomendable dirigida por George Clooney. En un determinado momento, se produce el siguiente intercambio, en el que digamos sinceramente que no estoy nada cerca de Stephen.
Stephen: "No me importa si Morris va delante en las encuestas. No me importa si tiene todo lo que hay que tener. Es el único que puede hacer una verdadera diferencia en la vida de la gente, aunque la gente le odie [..]No me importa si puede ganar. Tiene que ganar"
Ida: "Y si no gana qué? El mundo se derrumbará? no importa. Las vidas de todos los desgraciados que trabajamos, comemos y dormimos, luego nos levantamos y volvemos a trabajar no cambiarán. Antes de que te metieran todos esos pájaros en la cabeza creo que lo tenías claro. Morris es un político. Es un tío simpático. Todos lo son. Te decepcionará. Tarde o temprano"


sábado, 31 de enero de 2015

Las consecuencias históricas de Mr Churchill

Este enero se cumplen 50 años de la muerte de Winston Churchill. En plena Beatlemania (es curioso que el segundo nombre de Lennon se lo pusieron en su honor), Ias grúas de la orilla del Támesis se inclinaban para dar su último adiós a un hombre improbable, contradictorio, inclasificable y con varias personalidades. El último verdadero gobernante de un imperio. Bonitas imágenes de una época. De entre todas sus ocurrentes frases y lo dijeron de él, me quedo con dos extractos de sus discursos y otra descripción magistral del personaje llevaba a cabo por Alan Brooke, jefe de su Estado Mayor durante la guerra.
Churchill, en pleno bombardeo de Inglaterra por parte de los Nazis (1940).
"Defenderemos nuestra isla, lucharemos en las playas, lucharemos en las pistas de aterrizaje, lucharemos en los campos y las calles, lucharemos en las colinas; y... nunca nos rendiremos".
"Preparémonos para nuestros deberes y no dudemos de que si el Imperio Británico dura mil años, los hombres del futuro dirán... "aquella fue su mejor hora""
Alan Brooke, después de la guerra:
"Y lo curioso es que 3/4 partes del mundo piensan en él como uno de los grandes estrategas de la historia (...) y el otro cuarto no tiene ni idea de la amenaza pública que ha representado durante la guerra (...) Sin él, Inglaterra estaba irremediablemente perdida. Con él, hemos estado al borde del desastre una y otra vez. Nunca he odiado y admirado a la vez alguien de igual manera. Nunca extremos tan opuestos se han combinado en el mismo ser humano..."

jueves, 29 de enero de 2015

Mind Games

Cada vez que bajo al metro, me encuentro con el Thatcheriano y poco neutral lema de Madrid como la suma de madrileños, y me doy cuenta de que nunca podré compartirlo. No se puede definir un equipo por la suma de individualidades (que se lo pregunten a España en el último mundial). Con la convicción de que unas patatas de Zatón no se pueden describir como la adición aislada de sus ingredientes, me rebelo y me dan ganas de plasmar en un graffiti corrector mi descontento. Madrid son los madrileños...+/- épsilon. Y ese residuo no explicado es la salsa secreta. Un poco de todos y a la vez de nadie. 
Me doy cuenta así mismo del error totalitario (y peligroso) que constituye la costumbre marxista de definir colectivos y dicotomías, que en última instancia están por encima del individuo. "el proletariado". "la casta", "el Madrid", "los catalanes y los españoles". Nunca podré creer en el mundo planificado desde arriba que me dibujan Podemos y el madridismo al uso, ni en el excluyente del nacionalismo identitario. Me hielan los huesos el individuo desnudo y la deconstrucción social de la autodenominada derecha "liberal" española, y ni siquiera planteo como opción al que ya ha demostrado de lo que (no) es capaz. A mi paisano Revilla (al que por otra parte quiero mucho y me cae muy bien) le diría, resumiendo mi opinión sobre su gestión, solo una cosa: "puerto de Laredo". Así que tengo una papeleta, una idea que va tomando forma, varias urnas en el horizonte...y mucho me temo que pocas certezas, querido John.

jueves, 20 de noviembre de 2014

La lluvia de noviembre (IV) Revolution, reverso... ¿tenebroso?

A pesar del monumental enfado de Lennon, Revolution nunca estuvo mejor representada que como cara B del single de Hey Jude. A la vista de los precedentes, el cambio radical debería quedarse en eso. Un plan secundario, al reverso de la senda principal del sinuoso surco del vinilo de la civilización humana. Robespierre, Lenin o Mao quizá tuvieran en común un magnífico diagnóstico de las penurias de sus respectivos pueblos. Pero más importante que eso, todos a su manera y con sus matices se convirtieron en aquello a lo que combatían: tiranos intransigentes. Salvando las grandes y sobre todo democráticas distancias, parece que Podemos toma perfectamente la temperatura a la casta. Aunque eso ya lo hicieron los Simpsons años antes. Vivimos rodeados de canteros, reunidos en sus pequeñas camarillas para amañar lo emponzoñable. Y hacerse ricos por el camino.
Quede claro que no niego a Pablo Iglesias la brillantez de la estrategia ni la oportunidad de la denuncia (aunque ya puestos, me gusta bastante más el estilo de Íñigo Errejón). Como Felipe González en Suresnes, ha lanzado el órdago en el momento preciso. O como yo quiera o sin mí. Y lo ha acompañado de una marcha atrás en la utopía. Ahora ya parece que la deuda se pagará, y que la renta no será para todos los españoles sino para los que lo necesiten. Pero luego, esa retórica marxista de conquistar el cielo chirría. Por el desastre que es el marxismo llevado a la práctica. Por lo beligerante de la expresión. Porque Marx siempre supeditó en el fondo los derechos del individuo frente a los colectivos. Y finalmente, porque el ruido sigue sin concretarse en ninguna propuesta fundamentada que llevarse a la boca.

jueves, 30 de octubre de 2014

Reflexiones de un octubre incierto (Bonus track) . Y de postre...tarta de Podemos con azúcar glass.

He intentado resistirme, pero ya puestos entremos al trapo. Después de ver con interés la entrevista de Jordi Évole a Pablo Iglesias, varias cuestiones:
- Desde el punto de vista de la estrategia electoral, casi impecable. Descarado giro al centro buscando mayorías con manifestaciones un poco forzadas pero quizá efectivas entre cierta audiencia (algo así como "tengo muchos amigos católicos...", "respeto al Papa...", "sean bienvenidos los votantes del PP...", "Tenemos vocación de mayoría..."). Me gustó especialmente (desde el punto de vista estratégico) la explicación de por qué dudan en presentarse con las siglas de Podemos en las municipales (básicamente, "sí algún candidato se nos va de las manos y roba, eso dañaría nuestro principal activo, que es mostrarnos como ajenos a la casta, y esto nos perjudicará en las generales") y también el órdago más o menos disimulado ("si pierdo me voy..."). Realmente el único pero es que habló demasiado y dio pistas del plan. Me encantaría conocer la opinión del gran causelo al respecto.
- Quizá de tanto azúcar que le echó al mensaje, llegó a hacerse empalagoso. No parecía el mismo que entonó, esta vez sí entre afines, aquello de "el cielo no se alcanza, se toma por asalto". Matizó casi cada una de las propuestas estrella ("bueno, veremos lo que podemos hacer"..."el salario mínimo lo subiremos, pero exactamente no sabemos cuánto..." "la deuda que sea justa la pagaremos...")
- Ya hablando como (quizá) frío y conservador economista. Anumerismo total, campante y preocupante. Ni una cifra con sentido. Ni una propuesta fundamentada. Lenguaje corporal de incomodidad (se tocaba la barba, perdía la mirada, cambiaba de posición sentado) cada vez que un inusualmente poco incisivo Évole le pinchaba para que concretara algo. Lo mejor: sabe que no es su fuerte, desde luego. Y cambia de tema. Aún así, paupérrimo en este área.
-En temas macro, efectista...pero tramposo. Explicación simplista y simpaticona basada en lugares comunes, digna de Revilla en Buenafente. ("si gastamos sube la renta, si la gente tiene renta, sube el consumo, si sube el consumo sube la demanda, entonces sube el empleo...)y le faltó decir que acabamos en el país de la piruleta del gasto creciente y omnipresente que se financia por inspiración divina. Especialmente hábil pero tramposa la respuesta a la pregunta sobre el efecto que tendrá la renta básica para todos sobre los incentivos a trabajar. "Qué insinúas! que los españoles son unos vagos!". Falaz de cabo a rabo. lo único que se está diciendo es que una persona exactamente con la misma mentalidad de serie tenderá a trabajar menos si tiene un colchón de renta que si no. Y resulta que no es discutible, ¡y no tiene que ver con ser vago o no!

- Hablando más de sensaciones. No le dejaría a este tío de encargado de mi patrimonio ni le compro la moto. Cuestión puramente personal. Esto ya es completamente subjetivo pero es lo que pienso.

Conclusión: esto va muy en serio. El tío tiene buena mano y la juega con gran cabeza. Conoce y aplica el plan. Pero se parece más a Nixon de lo que quisiera. En un sentido fundamental: lo primero, ganar las elecciones. Desconfío profundamente de los principios ocultos detrás del azúcar y la (esta sí acertada) denuncia de la corrupción ajena. Desconfío incondicionalmente de alguien que menciona a Lenin como referencia de algo, y que tiene alergia a los números. Me gustaría equivocarme. Pero creo sinceramente que van a ser lista más votada en muchos lugares...y no me atrevo o no quiero suponer más. 

(las citas entre comillas reflejan sensaciones que me sugirió la entrevista, no extractos literales de las intervenciones en el programa) 



lunes, 27 de octubre de 2014

Reflexiones de un octubre incierto (II). El ingeniero De Pascuale

Digamos en primer lugar que fue un encuentro largamente esperado. El día que conocí al ingeniero De Pascuale y a su querida familia resultó ser una tarde desapacible en la capital del reino, de esas que no acaban de descargar los lagrimones a pesar de lo cargado del ambiente. Tras las presentaciones oficiales y la primera ronda de viandas de la tierra asturiana, llegó el tiempo de la charla, que dio para analizar desde las diferencias de bravura entre la anchoa del cantábrico y la mansa y cobarde de Mar del Plata hasta la conveniencia u oportunismo político del sol inca de la bandera nacional Argentina.

Sin poder disimular mi curiosidad, recorrimos adelante y atrás décadas de la turbulenta historia económica argentina. Cazadoras que triplicaban su precio en unos instantes debido a la hiperinflación, taxistas convertidos en expertos tratantes de divisas, procurando poner su dinero a salvo en verdes dólares, mientras gobiernos populistas privatizaban a manos y carteras llenas. Fue entonces, ya entonados por el cálido brebaje de la casa, cuando mirándome fijamente, mi interlocutor dio con la clave que desde entonces aparece recurrente en mis pensamientos sobre el tema.

"Pero lo peor de la inflación es que multiplica la desconfianza entre  individuos. Descohesiona la red, deslía una madeja tejida durante generaciones de colaboración. Mientras que vos pensás que la otra parte te está cagando, ves en el rostro del otro la desconfianza. Ninguno de los dos salís satisfechos de la transacción. Y eso es un desastre para el sistema" 

El asunto es que el ingeniero tiene toda razón. Con el agravante de esa ley universal que dice que la confianza tarda mucho en tejerse pero un instante en recorrer de vuelta todo el camino transitado. Lo extendería más allá del ataque del dragón inflacionario, y la cadena me lleva (como no) a Leijonhufvud. Hablemos de tarjetas black, impunidad y jueces juzgados en vez de los verdaderos delincuentes. De grandes empresas de auditoría en un fino alambre construido de facturaciones astronómicas a costa de ser juez y parte. Auditan mientras consultan y presionan al regulador para mantener la red por si ocurre una desafortunada caída. Hablemos de una ciudadanía que despierta y cuestiona el estado de las cosas, apoyando opciones políticas basadas en la denuncia de la putrefacción. Y estaremos situados de lleno fuera del camino, en esa oscura región de los fenómenos retroalimentados que nos alejan más y más de la senda de autorregulación del sistema. Fuera del pasillo neoclásico.

Casualidad o no, es precisamente desde el literal centro de nuestra querida Argentina desde donde Leijonhufvud vuelve a alzar la voz. La economía como red de contratos basados en la confianza mutua. Y el sistema financiero en el centro de todo. Necesitamos volver a los compartimentos estancos que mejoren la estabilidad conjunta del sistema, y replantearnos la función de los bancos centrales, debido a las implicaciones que sus supuestamente neutrales políticas tienen sobre las distribución de la renta entre individuos. No es de recibo que se les den facilidades para obtener dinero a tipos bajos y acto seguido lo metan en deuda de los estados, aprovechándose del diferencial de tipos para obtener una rentabilidad vetada a resto de los mortales. Estoy tentado de hablar de casta, y eso es un verdadero síntoma de que Podemos es hijo de nuestro tiempo. Un tiempo que a mi querido ingeniero de Pascuale no le pillará por sorpresa, y que parece alejarse al menos temporalmente de ese capitalismo que viene del que nos habla Juan Urrutia. Tampoco se le escapan las claves de nuestra incierta realidad a un profético Leijonhufvud, del que no me resisto a reproducir un revelador pasaje. No sin antes recomendar la lectura completa del documento que enlazo,

"But financial systems can become “fragile”. When this is the  case, one default can trigger an avalanche of defaults. Most avalanches are small and self-limiting. But in extreme cases  they can take down very large portions of the web of contracts. A major collapse of the web will be associated with a breakdown in the economic organization of a country and  widespread unemployment of labor and other resources. But it  is more serious than that. A default avalanche leaves a myriad of broken promises in its wake. Social relations are disrupted  by distrust and recriminations all around. Effective political action becomes almost impossible. Extremist movements on  the right and on the left threaten the stability of the political order. It is of the utmost importance, therefore, that a great collapse of the web be stopped – somehow..."

Traducción (libre)

"Pero los sistemas financieros pueden llegar a ser "frágiles". Cuando este es el caso, una fallo en el pago puede desencadenar una avalancha de impagos. La mayoría de las avalanchas son pequeñas y autolimitadas. Pero en casos extremos que pueden acabar con una proporción muy grande de la rede de contratos. Un colapso importante de la red se puede asociar con una ruptura en la organización económica de un país y el desempleo generalizado de mano de obra y otros recursos. Pero es más grave que eso. Una avalancha como la descrita deja una gran cantidad de promesas incumplidas como herencia. Las relaciones sociales se ven perturbadas por la desconfianza y recriminaciones por parte de todos. La acción política efectiva se vuelve casi imposible. Movimientos extremistas de la derecha y de la izquierda amenazan la estabilidad del orden político. Es de la mayor importancia, por lo tanto, que una gran caída de la red de contratos sea detenida...  de alguna manera... "



domingo, 12 de octubre de 2014

Welcome to the (capitalist) jungle


Para bien o para mal, el capitalismo moderno es una jungla. Porque además de indudablemente salvaje y de tener en la cumbre del ciclo de la vida a leones de dientes largos y tarjetas black, todo el resto de hormiguitas que cada día nos levantamos con expectativa de un mañana más próspero estamos conectadas entre sí por un delicado y las más de las veces invisible equilibrio, más frágil de lo que nuestras sofisticadas televisiones de plasma parecen sugerir. Y es que sucede que como bisagra de todo el mecanismo se encuentra el sistema financiero, que básicamente se encarga de trasladar el ahorro conjunto de todos a proyectos de inversión que nos dan de comer. Así, mi actual puesto de trabajo es probablemente resultado de que un día el señor Montero pidió un crédito para montar el chiringuito, y sigue devolviéndolo en cómodos (o no) plazos. Ese crédito salió precisamente del ahorro de todos, depositado convenientemente en una entidad de préstamo o irresponsable caja. Añadiendo un épsilon más de riesgo, técnicamente, por cada depósito realizado, el banco puede guardar una parte y prestar el resto. Con el sistema de créditos se favorece la inversión (emprender actividades), pero también se consigue que la confianza sea una variable crítica. Si todos vamos al banco a la vez a retirar nuestro billete verde, ¡No habrá suficiente!, y tendremos que recurrir a la vieja máquina de imprimir de ese Rey Midas llamado Banco Central Europeo.


Queda claro y meridiano por tanto que una de las piedras angulares del sistema es esa especie de catalizadores de la reacción química económica que llamamos bancos. Por eso los rescatamos con el dinero de todos cuando son muy grandes y están en problemas. la teoría económica (que no la práctica) es clara al respecto: rescatar bancos, NO banqueros (estos a la cárcel si han gestionado ilegalmente. Y a responder con su patrimonio de las pérdidas). Es evidente por tanto, que sí sabemos lo que hay que hacer para humanizar lo salvaje. Vigilar riesgos y concesión de créditos, encarcelar ladrones, y prevenir a la población sobre las amenazas latentes o no tanto de la que nos alerta el siempre agudo Leijonhufvud. Porque si el sistema financiero cae, caeremos con él, por la vieja ley de la jungla. Aunque los de Podemos no lo entiendan, y sigan pensando en términos de granja colectivista.

sábado, 15 de febrero de 2014

Axel Leijonhufvud y aquel viejo zapato marrón

En febrero de 1969, y como una cara B del single de la Balada de John y Yoko, los Beatles nos regalaron Old Brown Shoe, obra maestra de Harrison. Su producción relativamente tosca y el carácter experimental de la grabación de las voces (con George encarado frente a una de las esquinas del estudio para probar el efecto de distintos ecos de lejanía) esconden en cierta manera lo que para mí es una de sus grandes obras maestras. La línea de bajo dibuja una deliciosa melodía propia, acompañada por una magistral percusión, que envuelve el tema. El conjunto se ve rematado con una enigmática letra sobre opuestos que lo hace imprescindible en cualquiera de mis recopilaciones caseras de los Fab Four.


Unos años después, empezando en los duros 70 y evolucionando hasta hoy mismo, Axel Leijonhufvud nos regalaba su particular cara B de pensamiento económico, quizá repleta de imperfecciones y argumentos ambiguos, pero que me parece (como ilustra extensamente mejor que yo el exquisito Juan Urrutia aquí y aquí ) una idea sólida para sentar las bases de una nueva manera de pensar y actuar frente a las crisis financiera de la actualidad. Una idea quizá olvidada y en espera de rehabilitación, como tantas joyas de los cuatro de Liverpool. 


Aquí viene la intuición: la vigilancia y acción deben centrarse sobre los mecanismos que garantizan la estabilidad del sistema. En evitar la aparición y el impacto de esos mecanismos que separan a la economía de su senda de crecimiento (que puede ser entendida como un particular camino de baldosas amarillas hacia la tierra de Oz, pero esta vez sin mago farsante).


En su hipótesis del pasillo neoclásico, nos sugiere Leijonhufvud pensar en dos regiones fundamentales en las que se podría situar la economía de un país a lo largo de su evolución en el tiempo, y que nos podrían ayudar a caracterizar por tanto los ciclos económicos.

  • Región Neoclásica (o “dentro del pasillo”). En ella, los mecanismos de ajuste propios del mercado hacen que las perturbaciones se corrijan, retornando a una senda estable de crecimiento sin necesidad de intervención de carácter extraordinario. Las políticas monetarias y fiscales tradicionales son suficientes para mantener la economía dentro de un equilibrio razonable. En estas situaciones, el ajuste de los precios realiza el trabajo de devolver a la economía a la senda de prosperidad. El gran peso del ajuste lo lleva por tanto la denominada “Mano Invisible” de Adam Smith, y las políticas tienen el único efecto de “suavizar” el impacto de los vaivenes de la actividad (ciclos económicos) sobre el crecimiento. 
  • Región keynesiana (o “fuera del pasillo”). En esta zona, el sistema carece de propiedades de autorregulación. Si una perturbación es lo suficientemente importante (crisis financieras globales, explosión de burbujas especulativas) se ponen en marcha procesos de retroalimentación que en vez de corregir los desvíos los amplifican. La idea general es la misma que la del multiplicador de Keynes-Kahn: un cambio inicial genera un efecto en cadena que aleja a la economía más y más de una hipotética situación de equilibrio “deseable”. Así por ejemplo, podríamos citar los efectos de la quiebra de una gran entidad bancaria. La crisis de liquidez que trae como consecuencia se propaga rápidamente, causando cierres en cadena y restricciones del ingreso de los consumidores que pueden comprometer la estabilidad del sistema y, en última instancia, su existencia misma.

¿Cuál es la anchura del pasillo neoclásico? ¿qué variables nos desvían de él? ¿Qué instituciones pueden aumentar la estabilidad del conjunto?. Podría ser interesante intentar pensar en el rol de las políticas de estabilización en este contexto. La existencia de una política monetaria adecuada ensancharía la región neoclásica, actuando además como un "mullido colchón", en palabras del propio Urrutia, que evita que el tren de la economía se salga de la vía. Es evidente que la adopción de políticas irresponsables (como el recurso a la impresión de dinero para pagar deudas) puede estrechar de tal manera el pasillo neoclásico que cualquier perturbación puede retroalimentarse hasta provocar una crisis de graves consecuencias. Una política monetaria irresponsable sería por tanto el equivalente a retirar la red durante la actuación de un equilibrista. Hasta la más pequeña ráfaga de viento podría tener graves consecuencias sobre la estabilidad del artista. 



La política fiscal enérgica podría pensarse como el “desfibrilador” utilizado en caso de urgencia. Una vez que la economía se encuentra dentro de una de las regiones keynesianas, parece claro que la necesidad de acción es imperativa, pues la existencia misma del sistema puede depender de ello. Sin embargo, se deben señalar en este punto algunas limitaciones fundamentales al empleo del presupuesto público en estos contextos. 


En primer lugar, el buen uso del desfibrilador requiere primero la conexión a una fuente de corriente. Si la economía se encuentra lastrada por un problema de déficit o de un sistema financiero inoperante, difícilmente puede el estímulo fiscal llevarse a cabo sin producir consecuencias incluso peores que las que en principio trataba de remediar. En segundo término, no debemos perder de vista el carácter excepcional de las medidas tomadas en este sentido. De la misma manera que el desfibrilador sólo sería adecuado para situaciones concretas, no se deben confundir remedios coyunturales con estructurales. Se podría argumentar a este respecto que los remedios keynesianos surgieron en un contexto determinado (la Gran Depresión de los años 30) y para responder a una situación determinada, pero que dejan sin resolver aspectos fundamentales para asegurar el buen comportamiento de las economías en el largo plazo (crecimiento de la productividad, mejora del capital humano y las instituciones, etc.). Garicano lo resume perfectamente: ser más productivos para vivir mejor. Y eso implica prestar atención a la mejora del capital humano.


El tipo de políticas concretas que se deberían utilizar parece también un aspecto muy relevante. La primera idea que me parece clara es que se deberían priorizar aquellos gastos públicos que expulsen el mínimo posible de inversión privada. En concreto, gastos en I+D o investigación básica aparecen como claramente adecuados. Por un lado, se trata de aspectos en los que la iniciativa privada podría no intervenir en la magnitud suficiente, debido a la dificultad de obtener rentabilidad a corto plazo de las mismas. Por otro, son garantía de productividad, y por tanto bienestar futuro.

Por último en esta nube desordenada de ideas, quizá, un aspecto importante relacionado con las políticas de estabilización es la secuencia temporal de las políticas. El orden seguido en la aplicación de las medidas dependerá de la situación de la economía en el momento de la crisis. Parece evidente, tal y como señala Leijonhufvud, que la aplicación de políticas monetarias o fiscales al rescate de entidades no puede generar efectos inmediatos en la economía real. Con toda seguridad, las entidades con problemas utilizarán el dinero para cubrir los agujeros de sus balances, y por tanto , las inyecciones de liquidez no se reflejarán en un aumento del crédito para las empresas. Es por ello que la secuencia que se debería seguir ante una crisis del sistema financiero parece clara: en primer lugar, reconocimiento de las pérdidas. Después, intento de reparación del sistema. Y en última instancia, estímulo propiamente dicho. El problema prioritario por tanto será sanear el sistema financiero, ya que se trata de una condición necesaria para que las medidas de estímulo de la inversión tengan un verdadero efecto sobre la economía real, y en última instancia sobre el empleo. 

Incluso por su físico, coincidente en los fundamental con el del manchego inmortal, Leijonhufvud se me aparece como un Quijote entre los Sanchos realistas de la teoría económica actual. Esperemos que, como la obra maestra que enlazo a continuación, sus ideas encuentren el lugar que creo que merecen dentro de la profesión. O al menos, y tal como ocurre en la obra de Cervantes, que el idealismo del hidalgo tiña de esperanza la resignación existencial del escudero.




jueves, 24 de octubre de 2013

Misdirection

Los magos lo llaman la misdirection. Consiste en atraer la atención del espectador hacia un evento determinado, y aprovechar ese momento como distracción para realizar el truco a salvo de miradas incómodas. Pero ocurre que lo que para los magos es un verdadero arte, en la política se convierte en un fraude deliberado al sufrido ciudadano. Y eso es lo que me parece la venta de humo por parte de Monsieur Montoro. Lllevamos meses con predicciones de "ya hemos tocado fondo, ahora empieza el remonte", "ya se acercan los brotes verdes" o el más reciente e insultante "en España no han bajado los salarios". Así de paso, evitamos temas incómodos, como que a la gente literalmente la echen de su vivienda mientras los antiguos gestores (políticos) de las cajas disfrutan de su retiro dorado. A continuación está el tema de confianza. A diferencia de la energía, se crea y se destruye. De hecho cuesta mucho alcanzarla y  se tarda casi nada en perderla. Es de cajón de madera de pino que cuando anuncias un objetivo de déficit que se incumple reiteradamente (por no hablar de la práctica totalidad del programa electoral), lo normal es que a la siguiente nadie te crea.

Lo mismo que la fruta madura al final cae del árbol, algún día escampará la tormenta. Es posible que entonces Don Cristóbal y su partido sean aclamados "a la Rato" como los pilotos de la nave de la recuperación  Pero ese día habrá que reflexionar seriamente sobre si incumplir la totalidad de tus promesas, tapar escándalos de corrupción y no explicar absolutamente nada de las verdaderas razones de las políticas efectuadas es lo que queremos para nuestro futuro. Y analizar si la recuperación es de verdad sostenible...por supuesto, con la mitad de analistas medianamente capaces investigando en países extranjeros. Hasta entonces, y para después también, me quedo con este verdadero artista, que no engaña a nadie, sino que hace magia de la buena. Príncipe de Asturias ya, por favor.




domingo, 13 de octubre de 2013

La Isla del Tesoro

El mismo año que nacía Keynes (1883) se publicaba en su forma definitiva de libro "La isla del tesoro", de Robert Louis Stevenson. Más de 100 años después, mi padre me hizo descubrirlo. La inquietante llegada de aquel misterioso marinero a la posada del Almirante Benbow servía de preludio para una historia de peligros y aventura, que reproduje más de mil veces con aquella maravilla de la ingeniería juguetil llamada barco pirata de playmobil. Años después de todo aquello, recuerdo una magnífica escena en la película "La lengua de las mariposas", en la que el viejo maestro cede a su joven aprendiz una copia de la obra maestra del escocés Stevenson para llenar de sueños las largas tardes de verano de la Galicia rural. Buscando en su biblioteca el libro adecuado que obsequiar a su gorrión, Fernán Gómez se detiene un momento ante "La Conquista del pan", sólo para volver a guardarlo apresuradamente entre los tomos, y decantarse por el fascinante periplo de Jim Hawkins y el carismático Long John. Hoy he vuelto a recordarlo con el magnífico artículo de Manuel Vicent en El País, del que me permito tomar unas líneas de reflexión, que comparto a continuación, y con las que estoy, por experiencia propia, completamente de acuerdo.
"Está amaneciendo. Es la hora de los pájaros. A los colegios e institutos llegan en bandadas niños y chavales cargados con sus mochilas. Ellos no lo saben, pero todos se dirigen a la isla del tesoro. Puede que ignoren dónde está ese mar y en qué consiste la travesía y qué clase de cofre repleto de monedas de oro les espera realmente (...). La travesía va a ser larga, azarosa, llena de escollos. Muchos de estos niños y chavales tripulantes nunca avistarán las palmeras, unos por escasez de medios, otros por falta de esfuerzo o mala suerte, pero nadie les puede negar el derecho a arribar felizmente a la isla que señalaron los mapas como final de la travesía"

martes, 1 de octubre de 2013

Qué buen vasallo si tuviera buen señor


"El Almirante Francés no conoce su oficio. Sin duda alguna, esta maniobra nos compromete a todos. Perdidos. Estamos perdidos".

Con esta frase, un anónimo Capitán español de Trafalgar resumía nuestro problema existencial a lo largo de los siglos. Una serie interminable de dirigentes incompetentes. Tenemos un problema gravísimo de selección gobernantes. Desde aquel Rey felón Fernando VII, que nos hizo perder 10 años con la vuelta al absolutismo, hasta el desastre actual de políticos ladrones de profesión y reyes irresponsables de sus actos. Y la cosa es que cuando arrimamos el hombro, podemos. Somos solidarios y trabajadores en las distancias cortas. Pero necesitamos listas abiertas y regeneración política YA. Y concienciarnos de que el voto no es una obligación. SE LO TIENEN QUE GANAR con hechos. Ya lo decían del Cid. Qué gran vasallo si tuviera buen señor...

Sirva como homenaje a un grande que nos dejó demasiado pronto. Gracias Juan Antonio.



martes, 24 de septiembre de 2013

La matemática del She loves You

Hasta en las canciones más sencillas, los fabulosos cuatro tenían el don de expresar mucho con pocas palabras. Y aquí los tenemos, con el rigor y austeridad del buen matemático. Ella te ama, yé, yé yé. Directo, al grano y sin concesiones. A veces hay que andarse sin rodeos. Porque la falta de precisión se enmascara detrás de explicaciones aparentemente complejas. Que nos lo digan a los economistas. O a la señora Cospedal.




Dime de qué presumes...

Es curioso como los nombres de los partidos (y de algunos países) presumen sistemáticamente de lo que carecen. Convergencia i Unió ( pero partidarios de la secesió). Izquierda Unida (yo voto que sí, tu que no, yo Comunista, yo federal happyflower, tu robas un supermercado...), Partido Socialista Obrero Español (el equivalente político de Santillana del Mar), Partido Popular (de Vallecas de toda la vida, vamos) República Popular China, República Democrática Alemana...Así que cuando escucho lo de Unión, Progreso y Democracia algo me dice que tenga cuidado...

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Game of Chicken

El gran Causelo siempre explicaba las cosas con ejemplos que se te quedaban grabados. Supongamos el clásico juego del gallina. Se organiza una apuesta en la que dos coches deben acelerar en dirección a un barranco. El ganador del dinero es aquél que frene más tarde. El riesgo es obvio. Si ninguno frena, los dos para abajo. ¿ Qué haríais para intentar vencer?. 

Una buena opción sería intentar disuadir previamente al otro de que si por ti fuera, preferirías caer al barranco que perder. De que estás dispuesto "irracionalmente a todo". Pero para convencer de verdad, la amenaza debe ser CREÍBLE. Debes crearte con los hechos una reputación de loco, llegar borracho al encuentro, clavarte un puñal en el pecho o cortarte un dedo si hace falta. No vale únicamente decirlo. Y en política es igual. El día que el presidente del gobierno ligue su sueldo a la creación de empleo o al cumplimiento de sus promesas electorales, empezaré a tomar en consideración lo que dice. Cuando un Ministro de educación de esos tan comprometidos con la educación pública no lleve a sus hijos al colegio británico o al alemán, y ponga la cartera donde pone las palabras, me empezaré a creer algo.

Hasta entonces, seguiré considerando que estamos ante mismo tipo de político con distinto collar.


martes, 17 de septiembre de 2013

Síndrome Lasquetty


En este país sufrimos el síndrome Lasquetty. Estamos a merced de iluminados de pelo engominao que improvisan cambios trascendentales para nuestro futuro. NO HACEMOS UN SÓLO ESTUDIO SERIO SOBRE LAS CONSECUENCIAS DE REFORMAS TAN PROFUNDAS COMO LA SANITARIA. 

No me vale decir a priori "va a generar ahorro" o dar cifras como en el bingo. Quiero informes. De expertos. Con la opinión del que sabe. Contando con los médicos. Mirad por favor los estudios que hacen los ingleses para hacer un aeropuerto. La profundidad. La seriedad. ¿Aquí?. se construyen AVES según se levanta el político de turno. Se aprueban leyes sin presupuesto asociado. ¿Lucha contra el fraude fiscal? a por el electricista del barrio, que los yates de Puerto Banús quedan más a desmano. Permitimos que el Rey publique un desglose de sus gastos...¡de una página de word!. Y la factura la pagan siempre lo mismos. Los verdaderos responsables están muy ocupados yendo y viniendo de Suiza. Porque no nos engañemos, no son ni el chocolate ni los relojes los productos autóctonos del país alpino. Más bien los chorizos de cantimpalo. De importación ibérica para más señas.

lunes, 16 de septiembre de 2013

Salarios y ¿productividad?

Razonamiento maravilloso de economista académico al uso. En los mercados liberalizados y próximos a la "competencia perfecta", un trabajador recibe un salario más alto cuanto mayor sea su productividad. Así que privaticemos y liberalicemos, que algo queda para el sufrido currante. Pero claro, luego ves lo que cobran esos grandes benefactores sociales llamados Urdangarín, Rato o los dirigentes de las cajas. Ves los efectos de privatizar la sanidad o el mercado eléctrico. Admiras la “eficiencia“ alcanzada en Suiza o las Caimán con la eliminación de trabas al movimiento de dinero. y te preguntas si es que de verdad lo piensan..o es todo una tomadura de pelo.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Lo que se ve y lo que no se ve

¿Qué pasaría si todos bajáramos los salarios al nivel de subsistencia para "abaratar costes"? ¿habría demanda suficiente para tanto sueldo directivo millonario? ¿trabaja más eficientemente un trabajador con el agua al cuello que no llega a fin de mes y que ve que sus jefes se siguen forrando u otro con un remuneración razonable para lo que aporta a la empresa? ¿Es ético plantear un ERE con 10000 millones de beneficio? ¿Cuál es el resultado para los que menos tienen de una sanidad privatizada estilo EEUU? ¿A quién perjudica una educación pública poco exigente en la que sea fácil aprobar? Cuidado!!

martes, 10 de septiembre de 2013

¿Quién domina el mundo?


Decía el Gran Causelo que si queremos saber quién ganará en una negociación, debemos analizar primero qué parte tiene la sartén por el mango. Y en el caso de la globalización, Stiglitz pone el dedo en la llaga.

"Para ver cómo una globalización asimétrica puede afectar al poder de negociación, imaginemos por un momento cómo sería un mundo en el que hubiera libre circulación de personas pero no de capital. Los países competirían para atraer trabajadores. Prometerían buenos colegios y un buen medio ambiente, así como menos impuestos a los trabajadores.[...] pero ese no es el mundo que tenemos, y en parte se debe a que el 1 por ciento no quiere que sea así"

La realidad es la contraria. El capital circula con relativa libertad. Desde Suiza, a Bahamas hasta situar las empresas en países sin sindicatos. Muros de la vergüenza impiden a los trabajadores emigrar. Y claro, la competencia es distinta. Y una gran mayoría sufre las consecuencias. ¿es eso "libre mercado"? ¿o dictadura de unos pocos?. ¿Y quienes son esos pocos?. Aquí, la respuesta.

sábado, 31 de agosto de 2013

La diplomacia del Ping Pong



A veces el deporte (y los Beatles) son la mejor vía de entendimiento entre pueblos. Eso debió pensar el americano Glenn Cowan cuando una serie de increíbles circunstancias le llevaron a subirse al autobús del equipo chino durante una competición de tenis de mesa.

En aquellos primeros 70, EEUU mantenía una relación abiertamente hostil con el gigante asiático, pero la supuesta "casualidad" lo cambió todo. Zhuang Zedong, campeón chino, se acercó ese día a un asombrado Cowan, le saludó afectuosamente y le obsequió con un retrato de las montañas Huangshang. Días después, el americano regaló a su rival una camiseta con la frase"Let it be" y el logo de la paz. Fue el comienzo del fin de la hostilidad. 

La denominada Diplomacia del Ping-Pong continuó después con la visita de la selección estadounidense a China, y acabó con la apertura de relaciones oficiales entre los países y el viaje de Nixon. Pero lo más importante. Demostró que entre personas de buena voluntad no hay rivalidad política que valga. Que se lo digan a Forrest, que estuvo allí.