Batallas sin tregua, baloncesto del bueno, trascendente, con moraleja. Algo más que puro deporte, un choque noble de estilos, con duelos físicos al límite. El corazón y la tradición frente al talento puro. Merengues frente azulgranas, el playground de Missisipi frente al baloncesto de patio del Ramiro de Maeztu. En un lado, un luchador que se hizo su propio camino, un ídolo inolvidable, todo orgullo y clase. El pionero del baloncesto español. Del otro, un estilista de talento sin miedo al combate, un crack con nivel nba, al que sólo sus frágiles rodillas impidieron deslumbrar en la liga americana. Fernando contra Audie, Martín contra Norris. Se daban de lo lindo, pero cada partido acababa con un apretón de manos. Duelos en la cumbre que marcaron una época dorada del basket en España.
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miércoles, 5 de marzo de 2014
lunes, 9 de septiembre de 2013
Drazen Petrovic, el Mozart del baloncesto
Principios de los 80, algún lugar de la costa adriática. Mientras la última luz de la tarde se esconde, un sonido rompe regularmente el silencio de la solitaria cancha callejera. El de un balón atravesando una y otra vez la red. 500 tiros de campo cada día.
Eran los primeros pasos del Mozart del baloncesto, un genio irrepetible. El más grande baloncestista europeo de siempre, la fuerza de voluntad hecha jugador. Un mago de la asistencia que respiraba baloncesto, con el egoísmo del que lo quiere todo. Recuerdo la reacción de mi padre cuando (ingenuo de mí), tras chupar banquillo en su primera temporada en la NBA, dije que nunca haría nada al otro lado del Atlántico. "Triunfará", me dijo con mirada de seguridad completa. Y vaya si lo hizo.
Tengo en la memoria la mirada de Jordan al referirse a sus duelos, el lenguaje corporal y el brillo de los ojos de todo el que recuerda algún enfrentamiento contra él, el shock que supuso su trágica desaparición. Genial, maleducado, excesivo, irritante pero inigualable. 62 puntos en una final Europea, 112 en sus años jóvenes en la Cibona, Un tiro a tablero privilegiado y un dominio de balón maravilloso. El ídolo croata. Michael Jordan fue el mejor, pero si tuviera que elegir a un campeón para un partido decisivo, sin dudarlo diría un nombre: Drazen Petrovic.
Aquellos irreductibles lobos, el orgullo de Cantabria.
Había una vez un grupo de locos por el basket, que un día decidieron formar un equipo en Torrelavega. Y el equipo creció y creció, y llegó a ser el orgullo de un pueblo, jugando varias temporadas en ACB. De Sociedad de Amigos del Baloncesto a Lobos Cantabria, una historia de cuento que terminó en parte por las leyes de la gravedad económica y en otra por la desastrosa intervención política.
En los últimos años, el equipo languideció en el frío palacio de los deportes de Santander. Pero hubo un tiempo en el que los Harstad, Jackson, Ruiz Lorente, Thomas Jordan y demás formaron una aldea de irreductibles que resistía una y otra vez al invasor. Y la afición hizo que se conociera su cancha como la bombonera del cantábrico. Yo estuve allí, con los ojos como platos, el día que Vaughn derribó a Goliath. Y disfuté de aquel superclase que siempre fue Marc Jackson, dentro y fuera de la pista. Algún día volveremos. Porque aunque fuera por un breve instante de tiempo, nos hicieron soñar que éramos los mejores.
viernes, 6 de septiembre de 2013
Nadie se mete con Pete Mickeal
Primero comenzó el deslenguado Artest en rueda de prensa.
"Pete... ¿quién? no le conozco de nada...".
Ya durante el partido, llegó la gota que colmó el vaso.
"Solo contando dietas, gano más que tú en toda la temporada".
Kobe Bryant, acostumbrado a ser el rey del mambo, nunca pensó que aquellas palabras llenas de soberbia se volverían su contra. Y es que, como bien saben los sufridos aficionados del Madrid, es mejor no subestimar el corazón de Pete Mickeal. 26 puntos, 7 rebotes, 4 asistencias y varias canastas en 1 contra 1 al poste después, el Barcelona pasó por encima del impotente Bryant y los Glamourosos Lakers.
No creo que nunca más osen olvidar el nombre del genio de Illinois. Por la cuenta que les trae.
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