He insistido ya en este pequeño archivo de impresiones en que el umbral de los 30 es momento de mirar atrás y reflexionar sobre el cambio acelerado de tu última década. Y es verdad que muchas veces me he preguntado qué me diría a mi mismo con 10 años menos. La respuesta la tengo clara. "Tienes derecho a confundirte, y posiblemente la necesidad de hacerlo. Las veces que sea. Con tal que aprendas de cada uno de los errores y busques el camino que de verdad es el tuyo".
Además de nuestras comparables condiciones para el basket, tengo en común con Lebron James que ambos somos hijos del orwelliano año 84, por lo que puedo suponer que se encuentra envuelto en el mismo dilema metafísico. Me alegra comprobar que parece haber encontrado la senda tras unos años de nubes bajo el sol dorado de Miami. Y como es natural, ésta lleva de vuelta al lugar que nunca debió abandonar. A casa, a la sufrida Cleveland, que le recibirá como al hijo pródigo de la parábola. No puedo evitar sin embargo tener la sensación que tanto él como yo nos podríamos haber ahorrado ciertos rodeos si desde el principio hubiéramos escuchado las sabias palabras de dos genios. Allí estaban, susurradas al viento, esperando para el que tenga oídos.
No sé si fue la falta de rumbo de mi tradicional paseo aleatorio por Argüelles tras la última clase del día, quizá mi inusualmente poblada barba de heavy hetero rolero-soltero o la curiosa camiseta negra que tocó en suerte en el sorteo diario frente a la balda de prendas funcionales dispuestas a embadurnarse de tiza. Pero el caso es que iba pensando en la intuición gráfica detrás del núcleo de un espacio vectorial, cuando me encontré de repente delante del escaparate de la tienda de Games Workshop, sita en la calle de Andrés Mellado.
Un sentimiento de nostalgia y nerviosismo me invadió mientras cruzaba la puerta y veía las miniaturas y sobre todo, a los jugadores de las mesas. Miradas jóvenes con brillo, llenas de ilusión e imaginación. Camisetas negras, pelo largo, rodeadas de un inconfundible acompañamiento de Heavy noventero. Discretamente, observé sus movimientos y onomatopeyas de batalla mientras las tiradas de dados iban despejando la mesa. Con disimulo, hojeé reglamentos, visualicé estrategias, apreté puños ante victorias improbables y recordé momentos inolvidables. Fue entonces cuando un joven dependiente, acreditación al cuello con el nombre de Lir, se ofreció para introducirme en el maravilloso mundo de las novedades de Warhammer. Bebí sus palabras ansioso, mientras mi timidez me impedía pedirle el Nightfall de Blind Guardian de guarnición musical. Me gustó comprobar su entusiasmo y buen trabajo. Recordando en ese momento mi análisis furtivo de los malos resultados contables del último año fiscal de la compañía, mi mente echó mano de una figurada cartera con el objetivo de llevarme media tienda.
Fue entonces cuando las todavía aisladas pero incipientes canas de mis otrora all-negras sienes hicieron mella en mi ánimo. Atropelladamente, me despedí, rumbo a la realidad, quizá temeroso de invertir el sueldo de Agosto en miniaturas y pinturas varias. No sin antes darme ganas de abrazar a toda aquella pléyade de cracks que disfrutaba el viernes tarde en aquel rincón. Y llevando en mis manos esta maravilla, quizá más acorde con mis inquietudes futuras que con un pasado que nunca olvidaré.
Quizá no por casualidad, los sombríos 70 fueron la década de las ciudades. Mientras nos convertíamos en alienados urbanitas y dejábamos atrás la vida rural, no nos dimos cuenta de que probablemente incluso hoy seguimos encerrados en jaulas invisibles de gris metal, cada uno con la rareza propia de su especie y mirando recelosamente al resto. Simon y Garfunkel lo vieron venir ya en el 67. Y de paso sentaron inadvertidamente las bases de "Marta tiene un marcapasos". + 30 puntos de victoria indiscutibles.
"The monkeys stand for honesty Giraffes are insincere And the elephants are kindly but they're dumb Ourang-outangs are skeptical Of changes in their cages And the zookeeper is very fond of rum..."
En febrero de 1969, y como una cara B del single de la Balada de John y Yoko, los Beatles nos regalaron Old Brown Shoe, obra maestra de Harrison. Su producción relativamente tosca y el carácter experimental de la grabación de las voces (con George encarado frente a una de las esquinas del estudio para probar el efecto de distintos ecos de lejanía) esconden en cierta manera lo que para mí es una de sus grandes obras maestras. La línea de bajo dibuja una deliciosa melodía propia, acompañada por una magistral percusión, que envuelve el tema. El conjunto se ve rematado con una enigmática letra sobre opuestos que lo hace imprescindible en cualquiera de mis recopilaciones caseras de los Fab Four.
Unos años después, empezando en los duros 70 y evolucionando hasta hoy mismo, Axel Leijonhufvud nos regalaba su particular cara B de pensamiento económico, quizá repleta de imperfecciones y argumentos ambiguos, pero que me parece (como ilustra extensamente mejor que yo el exquisito Juan Urrutia aquí y aquí ) una idea sólida para sentar las bases de una nueva manera de pensar y actuar frente a las crisis financiera de la actualidad. Una idea quizá olvidada y en espera de rehabilitación, como tantas joyas de los cuatro de Liverpool.
Aquí viene la intuición: la vigilancia y acción deben centrarse sobre los mecanismos que garantizan la estabilidad del sistema. En evitar la aparición y el impacto de esos mecanismos que separan a la economía de su senda de crecimiento (que puede ser entendida como un particular camino de baldosas amarillas hacia la tierra de Oz, pero esta vez sin mago farsante).
En su hipótesis del pasillo neoclásico, nos sugiere Leijonhufvud pensar en dos regiones fundamentales en las que se podría situar la economía de un país a lo largo de su evolución en el tiempo, y que nos podrían ayudar a caracterizar por tanto los ciclos económicos.
Región Neoclásica (o “dentro del pasillo”). En ella, los mecanismos de ajuste propios del mercado hacen que las perturbaciones se corrijan, retornando a una senda estable de crecimiento sin necesidad de intervención de carácter extraordinario. Las políticas monetarias y fiscales tradicionales son suficientes para mantener la economía dentro de un equilibrio razonable. En estas situaciones, el ajuste de los precios realiza el trabajo de devolver a la economía a la senda de prosperidad. El gran peso del ajuste lo lleva por tanto la denominada “Mano Invisible” de Adam Smith, y las políticas tienen el único efecto de “suavizar” el impacto de los vaivenes de la actividad (ciclos económicos) sobre el crecimiento.
Región keynesiana (o “fuera del pasillo”). En esta zona, el sistema carece de propiedades de autorregulación. Si una perturbación es lo suficientemente importante (crisis financieras globales, explosión de burbujas especulativas) se ponen en marcha procesos de retroalimentación que en vez de corregir los desvíos los amplifican. La idea general es la misma que la del multiplicador de Keynes-Kahn: un cambio inicial genera un efecto en cadena que aleja a la economía más y más de una hipotética situación de equilibrio “deseable”. Así por ejemplo, podríamos citar los efectos de la quiebra de una gran entidad bancaria. La crisis de liquidez que trae como consecuencia se propaga rápidamente, causando cierres en cadena y restricciones del ingreso de los consumidores que pueden comprometer la estabilidad del sistema y, en última instancia, su existencia misma.
¿Cuál es la anchura del pasillo neoclásico? ¿qué variables nos desvían de él? ¿Qué instituciones pueden aumentar la estabilidad del conjunto?. Podría ser interesante intentar pensar en el rol de las políticas de estabilización en este contexto. La existencia de una política monetaria adecuada ensancharía la región neoclásica, actuando además como un "mullido colchón", en palabras del propio Urrutia, que evita que el tren de la economía se salga de la vía. Es evidente que la adopción de políticas irresponsables (como el recurso a la impresión de dinero para pagar deudas) puede estrechar de tal manera el pasillo neoclásico que cualquier perturbación puede retroalimentarse hasta provocar una crisis de graves consecuencias. Una política monetaria irresponsable sería por tanto el equivalente a retirar la red durante la actuación de un equilibrista. Hasta la más pequeña ráfaga de viento podría tener graves consecuencias sobre la estabilidad del artista.
La política fiscal enérgica podría pensarse como el “desfibrilador” utilizado en caso de urgencia. Una vez que la economía se encuentra dentro de una de las regiones keynesianas, parece claro que la necesidad de acción es imperativa, pues la existencia misma del sistema puede depender de ello. Sin embargo, se deben señalar en este punto algunas limitaciones fundamentales al empleo del presupuesto público en estos contextos.
En primer lugar, el buen uso del desfibrilador requiere primero la conexión a una fuente de corriente. Si la economía se encuentra lastrada por un problema de déficit o de un sistema financiero inoperante, difícilmente puede el estímulo fiscal llevarse a cabo sin producir consecuencias incluso peores que las que en principio trataba de remediar. En segundo término, no debemos perder de vista el carácter excepcional de las medidas tomadas en este sentido. De la misma manera que el desfibrilador sólo sería adecuado para situaciones concretas, no se deben confundir remedios coyunturales con estructurales. Se podría argumentar a este respecto que los remedios keynesianos surgieron en un contexto determinado (la Gran Depresión de los años 30) y para responder a una situación determinada, pero que dejan sin resolver aspectos fundamentales para asegurar el buen comportamiento de las economías en el largo plazo (crecimiento de la productividad, mejora del capital humano y las instituciones, etc.). Garicano lo resume perfectamente: ser más productivos para vivir mejor. Y eso implica prestar atención a la mejora del capital humano.
El tipo de políticas concretas que se deberían utilizar parece también un aspecto muy relevante. La primera idea que me parece clara es que se deberían priorizar aquellos gastos públicos que expulsen el mínimo posible de inversión privada. En concreto, gastos en I+D o investigación básica aparecen como claramente adecuados. Por un lado, se trata de aspectos en los que la iniciativa privada podría no intervenir en la magnitud suficiente, debido a la dificultad de obtener rentabilidad a corto plazo de las mismas. Por otro, son garantía de productividad, y por tanto bienestar futuro.
Por último en esta nube desordenada de ideas, quizá, un aspecto importante relacionado con las políticas de estabilización es la secuencia temporal de las políticas. El orden seguido en la aplicación de las medidas dependerá de la situación de la economía en el momento de la crisis. Parece evidente, tal y como señala Leijonhufvud, que la aplicación de políticas monetarias o fiscales al rescate de entidades no puede generar efectos inmediatos en la economía real. Con toda seguridad, las entidades con problemas utilizarán el dinero para cubrir los agujeros de sus balances, y por tanto , las inyecciones de liquidez no se reflejarán en un aumento del crédito para las empresas. Es por ello que la secuencia que se debería seguir ante una crisis del sistema financiero parece clara: en primer lugar, reconocimiento de las pérdidas. Después, intento de reparación del sistema. Y en última instancia, estímulo propiamente dicho. El problema prioritario por tanto será sanear el sistema financiero, ya que se trata de una condición necesaria para que las medidas de estímulo de la inversión tengan un verdadero efecto sobre la economía real, y en última instancia sobre el empleo.
Incluso por su físico, coincidente en los fundamental con el del manchego inmortal, Leijonhufvud se me aparece como un Quijote entre los Sanchos realistas de la teoría económica actual. Esperemos que, como la obra maestra que enlazo a continuación, sus ideas encuentren el lugar que creo que merecen dentro de la profesión. O al menos, y tal como ocurre en la obra de Cervantes, que el idealismo del hidalgo tiña de esperanza la resignación existencial del escudero.
En aquel 1982 la música parecía más alejada de la realidad que nunca. Mientras Michael Jackson daba el primer paso para convertir su Thriller en el álbum más exitoso de la historia, las cifras de desempleo heredadas de los 70 batían récords en las naciones de occidente. El Reino Unido de Thatcher, que intervino en aquel año en las Malvinas, se encontraba al borde del estallido social, y en Estados Unidos el paro superó el 10%, consecuencia de la encarnizada lucha contra la inflación de la Reserva Federal. Y fue en medio de aquel panorama donde los chicos británicos de Asia se juntaron al calor de momento, y tocaron el cielo con esta maravilla.
Como un triste primer amor, el hechizo se rompió al poco tiempo, llegando la sombra de la separación. Años después, el grupo se reencontró y volvió a enamorar al mundo. Quizá recordándonos que lo que una vez vimos con el corazón seguirá siendo, al final de todas las cosas, verdadero. Aunque cambie de forma y lugar de expresión.
Rolling Stones Vs. Beatles, Oasis Vs. Blur, Sex Pistols Vs. el mundo. Rivalidades musicales, más o menos equilibradas, más o menos artificiales. Y en los 90, un gran duelo de divas. Quizá, a largo plazo, Mariah Carey triunfó más. Su carrera fue mejor, vendió más discos, es actualmente más conocida, tenía mejor registro y hasta puede ser que venciera el mano en el duelo del Príncipe de Egipto. Pero Withney Houston tocó el cielo, hizo una canción casi perfecta, sacó matrícula con ESA voz, esa letra...¡espectacular!. Iguala eso, María. Y por eso sigue un épsilon por delante en mis preferencias.
Me gustan especialmente las canciones en que Lennon muestra sus sentimientos más íntimos. Y no creo que precisamente sea en la famosa Imagine. Maravillosa canción, himno de una generación. Pero probablemente menos personal de lo que pueda parecer a primera escucha. Un regalo de John al mundo, sin duda. Pero impersonal y precocinada con intención, poco espontánea. Las propias declaraciones del cáustico Lennon parecen confirmar este punto:
" [Imagine is] Anti-religious, anti-nationalistic, anti-conventional, anti-capitalistic, but because it is sugarcoated it is accepted ... Now I understand what you have to do. Put your political message across with a little honey"*
El John desnudo aparece en sencillos temas, nada pretenciosos pero escritos directamente desde el corazón, sin cortapisas. Buenos ejemplos serían Help o Mother. Y creo que este Beautiful Boy, del Double Fantasy (1980), es especialmente bueno. Una carta de amor a un hijo muy deseado. Insuperable, John. Siempre seguirás con nosotros.
*Entrevista a Lennon, citada en Levy, Joe (2005). Rolling Stone's 500 Greatest Albums of All Time . Traducción: "es antireligiosa, anti-nacionalista, anti-convencional y anticapitalista. Pero como está revestida de azúcar es aceptada...Ahora entiendo lo que tienes que hacer. Lanza tu mensaje político con un poco de miel.."
Hasta en las canciones más sencillas, los fabulosos cuatro tenían el don de expresar mucho con pocas palabras. Y aquí los tenemos, con el rigor y austeridad del buen matemático. Ella te ama, yé, yé yé. Directo, al grano y sin concesiones. A veces hay que andarse sin rodeos. Porque la falta de precisión se enmascara detrás de explicaciones aparentemente complejas. Que nos lo digan a los economistas. O a la señora Cospedal.
Dicen que allá por mediados de los 70, Dustin Hoffman no creía que el bueno de Paul pudiera escribir casi instantáneamente una canción sobre el primer tema al azar que le propusieran. Así que aprovechó la ocasión un día que cenaron juntos. Viendo una noticia en el periódico sobre las últimas palabras de Picasso antes de morir, le propuso a Paul que compusiera algo al respecto. Y salió esto. Brindemos por ello, pues.
A Maureen Starkey todos la querían. Esposa durante unos años de Ringo Starr y amiga del resto de Beatles, su muerte prematura por una leucemia en 1994 fue un duro golpe para los Fab Four supervivientes. A pesar de haberse divorciado muchos años atrás, Ringo estuvo a su lado hasta el último instante. Y Sir Paul decidió escribir una preciosa canción para recordarla y lanzar un mensaje de esperanza.
Una de esas pequeñas gema(nuria)s irrepetibles del baúl de Macca...y la razón 5464ava por la que McCartney I, McCartney II y McCcartney Avanzada deberían estudiarse como asignaturas obligatorias en todas las escuelas de música del país. . ¡Hasta siempre, pequeño sauce!
En los últimos años de los Beatles, la creatividad de George Harrison superaba con creces la pequeña selección de joyas que podía incluir en los trabajos del grupo. Así que, después de la separación, sacó un disco triple de retales y nuevas canciones. Incluyendo este importante mensaje.
"Olvida esas lágrimas. Déjame quitártelas. Este mundo te está esperando, así que deja salir tu corazón...de detrás de esa puerta cerrada"
En un mundo de artistas que se comían el escenario, ellos salían con una guitarra y sólo mostraban lo que sentían. No iban a la moda, no eran sofisticados y ni siquiera se movían. Cantaban a la soledad, el amor, la amistad y la incomunicación, en una mezcla de esperanza, melancolía y dolor por los sueños rotos. Contaban la historia de una América que no sabía a dónde se dirigía. Sin levantar la voz, compusieron la banda sonora de una generación y desnudaron sus miedos en letras que llegan muy dentro. Los auténticos poetas de la América urbana. Simon…And Garfunkel!!!
"Tu lees tu Emily Dickinson, y yo mi Robert Frost...y nos tomamos un café, indiferentes. Estamos al lado, pero a la vez muy lejos. Un muro de silencio e incomunicación se levanta entre nosotros. Y la conversación pendiente no llega…y sólo beso tu sombra, no puedo sentir tu mano. Eres un extraño para mí, perdido en las palabras sin decir, y en los suspiros que ya no se sienten, en el ocaso de nuestras vidas"
Los habitantes del sureño Estado de Alabama siempre se han sentido orgullosos de serlo. Así que cuando el canadiense Neil Young entró como un elefante en una cacharrería a meterlos a todos en un mismo saco de racismo y violencia, lynyrd Skynyrd decidió contestarle con lo que pensaban. Y para desgracia del bueno de Neil, el éxito de la respuesta fue abrumador...
Literalmente, el nombre del territorio de Kansas hace referencia a sus antiguos pobladores indios, autodenominados "gente del viento del sur".
Como bien pudo comprobar Dorothy en el Mago de Oz, el Estado del Girasol, situado en el corazón de la Unión, no es precisamente conocido por la brisa agradable en las tardes de verano. Un buen día, tres muchachos decidieron adoptar el nombre para su grupo de música. Y en aquellos tardíos 70, lanzaron un sencillo que ni el más violento tornado podrá borrar de la memoria colectiva.