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domingo, 12 de octubre de 2014

Welcome to the (capitalist) jungle


Para bien o para mal, el capitalismo moderno es una jungla. Porque además de indudablemente salvaje y de tener en la cumbre del ciclo de la vida a leones de dientes largos y tarjetas black, todo el resto de hormiguitas que cada día nos levantamos con expectativa de un mañana más próspero estamos conectadas entre sí por un delicado y las más de las veces invisible equilibrio, más frágil de lo que nuestras sofisticadas televisiones de plasma parecen sugerir. Y es que sucede que como bisagra de todo el mecanismo se encuentra el sistema financiero, que básicamente se encarga de trasladar el ahorro conjunto de todos a proyectos de inversión que nos dan de comer. Así, mi actual puesto de trabajo es probablemente resultado de que un día el señor Montero pidió un crédito para montar el chiringuito, y sigue devolviéndolo en cómodos (o no) plazos. Ese crédito salió precisamente del ahorro de todos, depositado convenientemente en una entidad de préstamo o irresponsable caja. Añadiendo un épsilon más de riesgo, técnicamente, por cada depósito realizado, el banco puede guardar una parte y prestar el resto. Con el sistema de créditos se favorece la inversión (emprender actividades), pero también se consigue que la confianza sea una variable crítica. Si todos vamos al banco a la vez a retirar nuestro billete verde, ¡No habrá suficiente!, y tendremos que recurrir a la vieja máquina de imprimir de ese Rey Midas llamado Banco Central Europeo.


Queda claro y meridiano por tanto que una de las piedras angulares del sistema es esa especie de catalizadores de la reacción química económica que llamamos bancos. Por eso los rescatamos con el dinero de todos cuando son muy grandes y están en problemas. la teoría económica (que no la práctica) es clara al respecto: rescatar bancos, NO banqueros (estos a la cárcel si han gestionado ilegalmente. Y a responder con su patrimonio de las pérdidas). Es evidente por tanto, que sí sabemos lo que hay que hacer para humanizar lo salvaje. Vigilar riesgos y concesión de créditos, encarcelar ladrones, y prevenir a la población sobre las amenazas latentes o no tanto de la que nos alerta el siempre agudo Leijonhufvud. Porque si el sistema financiero cae, caeremos con él, por la vieja ley de la jungla. Aunque los de Podemos no lo entiendan, y sigan pensando en términos de granja colectivista.

sábado, 15 de febrero de 2014

Axel Leijonhufvud y aquel viejo zapato marrón

En febrero de 1969, y como una cara B del single de la Balada de John y Yoko, los Beatles nos regalaron Old Brown Shoe, obra maestra de Harrison. Su producción relativamente tosca y el carácter experimental de la grabación de las voces (con George encarado frente a una de las esquinas del estudio para probar el efecto de distintos ecos de lejanía) esconden en cierta manera lo que para mí es una de sus grandes obras maestras. La línea de bajo dibuja una deliciosa melodía propia, acompañada por una magistral percusión, que envuelve el tema. El conjunto se ve rematado con una enigmática letra sobre opuestos que lo hace imprescindible en cualquiera de mis recopilaciones caseras de los Fab Four.


Unos años después, empezando en los duros 70 y evolucionando hasta hoy mismo, Axel Leijonhufvud nos regalaba su particular cara B de pensamiento económico, quizá repleta de imperfecciones y argumentos ambiguos, pero que me parece (como ilustra extensamente mejor que yo el exquisito Juan Urrutia aquí y aquí ) una idea sólida para sentar las bases de una nueva manera de pensar y actuar frente a las crisis financiera de la actualidad. Una idea quizá olvidada y en espera de rehabilitación, como tantas joyas de los cuatro de Liverpool. 


Aquí viene la intuición: la vigilancia y acción deben centrarse sobre los mecanismos que garantizan la estabilidad del sistema. En evitar la aparición y el impacto de esos mecanismos que separan a la economía de su senda de crecimiento (que puede ser entendida como un particular camino de baldosas amarillas hacia la tierra de Oz, pero esta vez sin mago farsante).


En su hipótesis del pasillo neoclásico, nos sugiere Leijonhufvud pensar en dos regiones fundamentales en las que se podría situar la economía de un país a lo largo de su evolución en el tiempo, y que nos podrían ayudar a caracterizar por tanto los ciclos económicos.

  • Región Neoclásica (o “dentro del pasillo”). En ella, los mecanismos de ajuste propios del mercado hacen que las perturbaciones se corrijan, retornando a una senda estable de crecimiento sin necesidad de intervención de carácter extraordinario. Las políticas monetarias y fiscales tradicionales son suficientes para mantener la economía dentro de un equilibrio razonable. En estas situaciones, el ajuste de los precios realiza el trabajo de devolver a la economía a la senda de prosperidad. El gran peso del ajuste lo lleva por tanto la denominada “Mano Invisible” de Adam Smith, y las políticas tienen el único efecto de “suavizar” el impacto de los vaivenes de la actividad (ciclos económicos) sobre el crecimiento. 
  • Región keynesiana (o “fuera del pasillo”). En esta zona, el sistema carece de propiedades de autorregulación. Si una perturbación es lo suficientemente importante (crisis financieras globales, explosión de burbujas especulativas) se ponen en marcha procesos de retroalimentación que en vez de corregir los desvíos los amplifican. La idea general es la misma que la del multiplicador de Keynes-Kahn: un cambio inicial genera un efecto en cadena que aleja a la economía más y más de una hipotética situación de equilibrio “deseable”. Así por ejemplo, podríamos citar los efectos de la quiebra de una gran entidad bancaria. La crisis de liquidez que trae como consecuencia se propaga rápidamente, causando cierres en cadena y restricciones del ingreso de los consumidores que pueden comprometer la estabilidad del sistema y, en última instancia, su existencia misma.

¿Cuál es la anchura del pasillo neoclásico? ¿qué variables nos desvían de él? ¿Qué instituciones pueden aumentar la estabilidad del conjunto?. Podría ser interesante intentar pensar en el rol de las políticas de estabilización en este contexto. La existencia de una política monetaria adecuada ensancharía la región neoclásica, actuando además como un "mullido colchón", en palabras del propio Urrutia, que evita que el tren de la economía se salga de la vía. Es evidente que la adopción de políticas irresponsables (como el recurso a la impresión de dinero para pagar deudas) puede estrechar de tal manera el pasillo neoclásico que cualquier perturbación puede retroalimentarse hasta provocar una crisis de graves consecuencias. Una política monetaria irresponsable sería por tanto el equivalente a retirar la red durante la actuación de un equilibrista. Hasta la más pequeña ráfaga de viento podría tener graves consecuencias sobre la estabilidad del artista. 



La política fiscal enérgica podría pensarse como el “desfibrilador” utilizado en caso de urgencia. Una vez que la economía se encuentra dentro de una de las regiones keynesianas, parece claro que la necesidad de acción es imperativa, pues la existencia misma del sistema puede depender de ello. Sin embargo, se deben señalar en este punto algunas limitaciones fundamentales al empleo del presupuesto público en estos contextos. 


En primer lugar, el buen uso del desfibrilador requiere primero la conexión a una fuente de corriente. Si la economía se encuentra lastrada por un problema de déficit o de un sistema financiero inoperante, difícilmente puede el estímulo fiscal llevarse a cabo sin producir consecuencias incluso peores que las que en principio trataba de remediar. En segundo término, no debemos perder de vista el carácter excepcional de las medidas tomadas en este sentido. De la misma manera que el desfibrilador sólo sería adecuado para situaciones concretas, no se deben confundir remedios coyunturales con estructurales. Se podría argumentar a este respecto que los remedios keynesianos surgieron en un contexto determinado (la Gran Depresión de los años 30) y para responder a una situación determinada, pero que dejan sin resolver aspectos fundamentales para asegurar el buen comportamiento de las economías en el largo plazo (crecimiento de la productividad, mejora del capital humano y las instituciones, etc.). Garicano lo resume perfectamente: ser más productivos para vivir mejor. Y eso implica prestar atención a la mejora del capital humano.


El tipo de políticas concretas que se deberían utilizar parece también un aspecto muy relevante. La primera idea que me parece clara es que se deberían priorizar aquellos gastos públicos que expulsen el mínimo posible de inversión privada. En concreto, gastos en I+D o investigación básica aparecen como claramente adecuados. Por un lado, se trata de aspectos en los que la iniciativa privada podría no intervenir en la magnitud suficiente, debido a la dificultad de obtener rentabilidad a corto plazo de las mismas. Por otro, son garantía de productividad, y por tanto bienestar futuro.

Por último en esta nube desordenada de ideas, quizá, un aspecto importante relacionado con las políticas de estabilización es la secuencia temporal de las políticas. El orden seguido en la aplicación de las medidas dependerá de la situación de la economía en el momento de la crisis. Parece evidente, tal y como señala Leijonhufvud, que la aplicación de políticas monetarias o fiscales al rescate de entidades no puede generar efectos inmediatos en la economía real. Con toda seguridad, las entidades con problemas utilizarán el dinero para cubrir los agujeros de sus balances, y por tanto , las inyecciones de liquidez no se reflejarán en un aumento del crédito para las empresas. Es por ello que la secuencia que se debería seguir ante una crisis del sistema financiero parece clara: en primer lugar, reconocimiento de las pérdidas. Después, intento de reparación del sistema. Y en última instancia, estímulo propiamente dicho. El problema prioritario por tanto será sanear el sistema financiero, ya que se trata de una condición necesaria para que las medidas de estímulo de la inversión tengan un verdadero efecto sobre la economía real, y en última instancia sobre el empleo. 

Incluso por su físico, coincidente en los fundamental con el del manchego inmortal, Leijonhufvud se me aparece como un Quijote entre los Sanchos realistas de la teoría económica actual. Esperemos que, como la obra maestra que enlazo a continuación, sus ideas encuentren el lugar que creo que merecen dentro de la profesión. O al menos, y tal como ocurre en la obra de Cervantes, que el idealismo del hidalgo tiña de esperanza la resignación existencial del escudero.




jueves, 26 de septiembre de 2013

David Anisi, un verdadero profesor

"Pero nada importa la realidad si la idea es vendible,e inmersos como estamos en una revolución conservadora,  florecen ramilletes de tutús y  manojos de yoyós en nuestros campos, plazas, calles, parlamentos (..).
"Tú puedes conseguirlo", "sólo tú puedes lograrlo", "exigentes como tú", "gentes que como tú, que saben elegir", susurran continuamente los tutús (...)  "quiero ser yo mismo",  "yo lo he ganado a pulso", "yo lo he logrado", "yo decido que hacer con mi tiempo", "yo decido mi forma de vivir", afirman con aplomo los yoyós.
Y ese mito de independencia,verdadero núcleo de tutús y yoyós, genera, al convertirse en creencia, una sociedad esquizofrénica y paranoica"
David Anisi, La ola de consumismo que nos invade. El País, 25 de Julio de 1989


Descubrí a David Anisi por casualidad. Tratando de encontrar unos buenos apuntes de macro, que resumieran las distintas escuelas modernas, me topé con un interesante artículo suyo. Tras googlear un poco e informarme sobre sus inquietudes y obra, ya no pude parar de leer. Desde los cuentos económicos (aquí) hasta su antología de escritos (aquí), devoro con creciente interés lo que me parece una obra muy original y amena, digna de un auténtico economista preocupado por los problemas de la realidad. 

Creo que David escribe de manera estimulante para el profano y provocadora para el que ya conoce algo la materia. Su lección de inauguración del curso en la Universidad de Salamanca, ("Economía, la pretensión de una ciencia") es un ejemplo de ello. El lenguaje es claro y enriquecedor, y creo que se esté o no de acuerdo, hace pensar. En temas de esos que importan. El desempleo, las políticas económicas, la escasez creada, la exclusión...

Demasiado pronto, allá por 2008, el profesor Anisi nos dejó. Nunca le conocí ni tuve el placer de asistir a sus clases, pero sirva este pequeño post de homenaje a alguien que dedicó su vida a la enseñanza, y que ha conseguido dejarme huella a través de sus reflexiones. Y sin ninguna duda, ha contribuido a aumentar desde su punto de vista postkeynesiano esa caja de herramientas para el análisis que es la economía moderna. 

Aquí, su página Web. Gracias, profesor.


martes, 10 de septiembre de 2013

¿Quién domina el mundo?


Decía el Gran Causelo que si queremos saber quién ganará en una negociación, debemos analizar primero qué parte tiene la sartén por el mango. Y en el caso de la globalización, Stiglitz pone el dedo en la llaga.

"Para ver cómo una globalización asimétrica puede afectar al poder de negociación, imaginemos por un momento cómo sería un mundo en el que hubiera libre circulación de personas pero no de capital. Los países competirían para atraer trabajadores. Prometerían buenos colegios y un buen medio ambiente, así como menos impuestos a los trabajadores.[...] pero ese no es el mundo que tenemos, y en parte se debe a que el 1 por ciento no quiere que sea así"

La realidad es la contraria. El capital circula con relativa libertad. Desde Suiza, a Bahamas hasta situar las empresas en países sin sindicatos. Muros de la vergüenza impiden a los trabajadores emigrar. Y claro, la competencia es distinta. Y una gran mayoría sufre las consecuencias. ¿es eso "libre mercado"? ¿o dictadura de unos pocos?. ¿Y quienes son esos pocos?. Aquí, la respuesta.

lunes, 2 de septiembre de 2013

Macroeconomía, ciudad abierta

La macroeconomía me gusta porque es un arte y un reto. No está cerrada, a cada esquina hay una arista sin pulir,lo que da espacio para el pensamiento a contrapelo, y  para la discusión fundamentada. 

El impresionismo de Keynes descubrió un mundo agregado con forma desde la distancia pero detalle imperfecto. Luego llegaron los realistas, con Friedman y Lucas a la cabeza, artesanos del individuo, cuyo éxito temporal alimentó el sueño de una economía física en la que Dios no juega a los dados. Elegante, sútil y rigurosa, se desplegaba en el tiempo en forma de expectativas y sendas de equilibrio.

Pero las personas no son átomos, ni las sociedades simple suma de individuos. Ese algo es el desafío, los 21 gramos que separan al muerto del vivo. El gris elegante y preciso no se torna de manera automática en realidad multicolor. El desequilibrio existe y perdura, las propidades homeostáticas del sistema fallan, y un cóctel de suma de prejuicios, ideología, racionalidad relativa e incertidumbre son el reto. la síntesis queda pendiente.... ojalá consiga motivar a mis alumnos a pensar distinto...e innovar!!

Aquí una propuesta muy interesante.



miércoles, 28 de agosto de 2013

Juan Urrutia, economista a contrapelo


“La mención a un “economista” evoca hoy un atildado funcionario de frente alta y ojos mortecinos parapetados tras unas gafas (…). Sin embargo, ninguno de los autores examinados en este volumen, verdaderos ejemplares de economista neoclásico, pueden ser clasificados como fríos practicantes de la Ciencia Lúgubre, sino, más bien, como hombres desgarrados por la mezcla de apasionamiento y frustración que conforma su vida y su obra..”
Contraportada de “Economía Neoclásica: seducción y verdad”. Juan Urrutia (1983)
Aún recuerdo la primera vez que tuve noticias de Juan Urrutia, y he de decir que el descubrimiento tuvo mucho de casual. En uno de mis muchos paseos virtuales sin rumbo por la maraña web de la uc3m, llamó mi atención el resumen del homenaje que la universidad tributaba a uno de sus catedráticos fundadores. A medida que se sucedían los testimonios de compañeros y alumnos, mi curiosidad crecía. Entre líneas se dibujaba un Juan vital, pionero, apasionado de la teoría económica. Un aventurero que se fue al otro lado del charco y quedó para siempre seducido por aquella macroeconomía del desequilibrio de Leijonhufvud y Clower que quizá nunca debimos olvidar.

Después de aquel encuentro, vinieron muchos más. Su correo de las Indias siempre ha sido un puerto natural contra la tormenta. Un soplo de aire fresco en esos montes nublados del norte en los que ambos tenemos parte del corazón.Y sobre todo, un lugar que me recuerda de vez en cuando por qué un buen día rellené sin mucha reflexión  aquella instancia que suponía mi ingreso en la Facultad de Economía. Hoy Juan te envío un abrazo muy fuerte.Y espero que desde tu trinchera sigas al pie del cañón. Como siempre, vamos.