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jueves, 16 de octubre de 2014

Hey Jude, retruécano temporal

Cuando Jaime Pablo escribió Let it be, hacía ya tiempo que el submarino amarillo de los cuatro de Liverpool se adentraba sin vuelta atrás en el abismo de una separación sin retorno, que dejaría a la música popular huérfana para los restos. Quizá abrumado por lo oscuro de los tiempos en aquel umbral del año 70, el mensaje invita a la inacción esperanzada, casi de fervor trascendental. Déjalo estar, es lo sabio, la recomendación de la madre Mary. Nunca gustó demasiado a Lennon la píldora, a pesar de la magistral envoltura y el tono azucarado del acompañamiento. Y debo reconocer que a mi tampoco me deja tranquilo, aunque sea sabio consejo en situación límite. 

Es sin embargo fascinante que el propio Paul se diera a sí mismo réplica retroactiva, en lo que podríamos considerar un retruécano temporal o, viendo las cualidades del sujeto, un viaje temporal en toda regla. Y es que resulta que unos años antes, en 1968, escribía la clave de su inquietud futura. ¿Dejarlo estar? Sí, Después de cogerlo, llevarlo muy dentro y mejorar la canción. Hace ya diez años, el 25 de mayo de 2004 yo estaba allí, en cuarta fila del Molinón. El día que comprendí la respuesta, susurrada al cielo asturiano entre el aplauso de la multitud.

"Hey Jude, don't make it bad
Take a sad song and make it better
Remember to let her into your heart
Then you can start to make it better..."



sábado, 15 de febrero de 2014

Axel Leijonhufvud y aquel viejo zapato marrón

En febrero de 1969, y como una cara B del single de la Balada de John y Yoko, los Beatles nos regalaron Old Brown Shoe, obra maestra de Harrison. Su producción relativamente tosca y el carácter experimental de la grabación de las voces (con George encarado frente a una de las esquinas del estudio para probar el efecto de distintos ecos de lejanía) esconden en cierta manera lo que para mí es una de sus grandes obras maestras. La línea de bajo dibuja una deliciosa melodía propia, acompañada por una magistral percusión, que envuelve el tema. El conjunto se ve rematado con una enigmática letra sobre opuestos que lo hace imprescindible en cualquiera de mis recopilaciones caseras de los Fab Four.


Unos años después, empezando en los duros 70 y evolucionando hasta hoy mismo, Axel Leijonhufvud nos regalaba su particular cara B de pensamiento económico, quizá repleta de imperfecciones y argumentos ambiguos, pero que me parece (como ilustra extensamente mejor que yo el exquisito Juan Urrutia aquí y aquí ) una idea sólida para sentar las bases de una nueva manera de pensar y actuar frente a las crisis financiera de la actualidad. Una idea quizá olvidada y en espera de rehabilitación, como tantas joyas de los cuatro de Liverpool. 


Aquí viene la intuición: la vigilancia y acción deben centrarse sobre los mecanismos que garantizan la estabilidad del sistema. En evitar la aparición y el impacto de esos mecanismos que separan a la economía de su senda de crecimiento (que puede ser entendida como un particular camino de baldosas amarillas hacia la tierra de Oz, pero esta vez sin mago farsante).


En su hipótesis del pasillo neoclásico, nos sugiere Leijonhufvud pensar en dos regiones fundamentales en las que se podría situar la economía de un país a lo largo de su evolución en el tiempo, y que nos podrían ayudar a caracterizar por tanto los ciclos económicos.

  • Región Neoclásica (o “dentro del pasillo”). En ella, los mecanismos de ajuste propios del mercado hacen que las perturbaciones se corrijan, retornando a una senda estable de crecimiento sin necesidad de intervención de carácter extraordinario. Las políticas monetarias y fiscales tradicionales son suficientes para mantener la economía dentro de un equilibrio razonable. En estas situaciones, el ajuste de los precios realiza el trabajo de devolver a la economía a la senda de prosperidad. El gran peso del ajuste lo lleva por tanto la denominada “Mano Invisible” de Adam Smith, y las políticas tienen el único efecto de “suavizar” el impacto de los vaivenes de la actividad (ciclos económicos) sobre el crecimiento. 
  • Región keynesiana (o “fuera del pasillo”). En esta zona, el sistema carece de propiedades de autorregulación. Si una perturbación es lo suficientemente importante (crisis financieras globales, explosión de burbujas especulativas) se ponen en marcha procesos de retroalimentación que en vez de corregir los desvíos los amplifican. La idea general es la misma que la del multiplicador de Keynes-Kahn: un cambio inicial genera un efecto en cadena que aleja a la economía más y más de una hipotética situación de equilibrio “deseable”. Así por ejemplo, podríamos citar los efectos de la quiebra de una gran entidad bancaria. La crisis de liquidez que trae como consecuencia se propaga rápidamente, causando cierres en cadena y restricciones del ingreso de los consumidores que pueden comprometer la estabilidad del sistema y, en última instancia, su existencia misma.

¿Cuál es la anchura del pasillo neoclásico? ¿qué variables nos desvían de él? ¿Qué instituciones pueden aumentar la estabilidad del conjunto?. Podría ser interesante intentar pensar en el rol de las políticas de estabilización en este contexto. La existencia de una política monetaria adecuada ensancharía la región neoclásica, actuando además como un "mullido colchón", en palabras del propio Urrutia, que evita que el tren de la economía se salga de la vía. Es evidente que la adopción de políticas irresponsables (como el recurso a la impresión de dinero para pagar deudas) puede estrechar de tal manera el pasillo neoclásico que cualquier perturbación puede retroalimentarse hasta provocar una crisis de graves consecuencias. Una política monetaria irresponsable sería por tanto el equivalente a retirar la red durante la actuación de un equilibrista. Hasta la más pequeña ráfaga de viento podría tener graves consecuencias sobre la estabilidad del artista. 



La política fiscal enérgica podría pensarse como el “desfibrilador” utilizado en caso de urgencia. Una vez que la economía se encuentra dentro de una de las regiones keynesianas, parece claro que la necesidad de acción es imperativa, pues la existencia misma del sistema puede depender de ello. Sin embargo, se deben señalar en este punto algunas limitaciones fundamentales al empleo del presupuesto público en estos contextos. 


En primer lugar, el buen uso del desfibrilador requiere primero la conexión a una fuente de corriente. Si la economía se encuentra lastrada por un problema de déficit o de un sistema financiero inoperante, difícilmente puede el estímulo fiscal llevarse a cabo sin producir consecuencias incluso peores que las que en principio trataba de remediar. En segundo término, no debemos perder de vista el carácter excepcional de las medidas tomadas en este sentido. De la misma manera que el desfibrilador sólo sería adecuado para situaciones concretas, no se deben confundir remedios coyunturales con estructurales. Se podría argumentar a este respecto que los remedios keynesianos surgieron en un contexto determinado (la Gran Depresión de los años 30) y para responder a una situación determinada, pero que dejan sin resolver aspectos fundamentales para asegurar el buen comportamiento de las economías en el largo plazo (crecimiento de la productividad, mejora del capital humano y las instituciones, etc.). Garicano lo resume perfectamente: ser más productivos para vivir mejor. Y eso implica prestar atención a la mejora del capital humano.


El tipo de políticas concretas que se deberían utilizar parece también un aspecto muy relevante. La primera idea que me parece clara es que se deberían priorizar aquellos gastos públicos que expulsen el mínimo posible de inversión privada. En concreto, gastos en I+D o investigación básica aparecen como claramente adecuados. Por un lado, se trata de aspectos en los que la iniciativa privada podría no intervenir en la magnitud suficiente, debido a la dificultad de obtener rentabilidad a corto plazo de las mismas. Por otro, son garantía de productividad, y por tanto bienestar futuro.

Por último en esta nube desordenada de ideas, quizá, un aspecto importante relacionado con las políticas de estabilización es la secuencia temporal de las políticas. El orden seguido en la aplicación de las medidas dependerá de la situación de la economía en el momento de la crisis. Parece evidente, tal y como señala Leijonhufvud, que la aplicación de políticas monetarias o fiscales al rescate de entidades no puede generar efectos inmediatos en la economía real. Con toda seguridad, las entidades con problemas utilizarán el dinero para cubrir los agujeros de sus balances, y por tanto , las inyecciones de liquidez no se reflejarán en un aumento del crédito para las empresas. Es por ello que la secuencia que se debería seguir ante una crisis del sistema financiero parece clara: en primer lugar, reconocimiento de las pérdidas. Después, intento de reparación del sistema. Y en última instancia, estímulo propiamente dicho. El problema prioritario por tanto será sanear el sistema financiero, ya que se trata de una condición necesaria para que las medidas de estímulo de la inversión tengan un verdadero efecto sobre la economía real, y en última instancia sobre el empleo. 

Incluso por su físico, coincidente en los fundamental con el del manchego inmortal, Leijonhufvud se me aparece como un Quijote entre los Sanchos realistas de la teoría económica actual. Esperemos que, como la obra maestra que enlazo a continuación, sus ideas encuentren el lugar que creo que merecen dentro de la profesión. O al menos, y tal como ocurre en la obra de Cervantes, que el idealismo del hidalgo tiña de esperanza la resignación existencial del escudero.




domingo, 20 de octubre de 2013

Abbey Road, o cómo el todo puede ser mucho más que la suma de las partes.

Cuando los problemas llegan, quizá sea buena manera enfrentarlos directamente. Esconder la cabeza bajo el ala, al modo del avestruz, quizá solo sirva para empeorar irremediablemente la situación. Es lo que nos recuerda exquisito Juan Urrutia, en esta curiosa reflexión sobre la lección de Avelino. Pienso en ello mientras escucho el que para mí es, probablemente, el mejor disco de la historia de la música. Y es que resulta que El País, en un atinado esfuerzo de reflotar el socialismo felipista patrio, regala un disco beatle cada fin de semana. Y hoy ha tocado Abbey Road. Fascinante en su conjunto, constituye una verdadera terapia musical en medio de la ruidosa tormenta que acabó para siempre con la unión de los Cuatro Grandes. Probablemente, Octopus Garden y Something/Here comes the sun sean las mejores contribuciones en solitario de Ringo y Harrison. La cara B es una obra maestra Made in Paul ( que, curiosamente, parece ser el beatle más estimado entre los ingenieros de sonido que trabajaron con el grupo). Lennon contribuye con joyas como la maravillosa Come together, y la descarnada I Want You, perfecto presagio de la todavía por concebir Plastic Ono Band. En éste su canto de cisne (acompañado a la perfección con una magistral batería de Ringo), unos Beatles acosados y enfadados con el mundo ponen la otra mejilla, consiguiendo un resultado de proporciones bíblicas. Porque aunque nos intenten convencer con el Thatcheriano lema de Madrid como la suma de todos, siempre hubo algo más allá de la suma de las partes. Y la mejor prueba es este testamento musical eterno, que con la fuerza machacona del martillo plateado de Maxwell, seguirá recordándonos la magia irrepetible de cuatro chicos de provincias que cambiaron el mundo.



sábado, 28 de septiembre de 2013

El Lennon desnudo

Me gustan especialmente las canciones en que Lennon muestra sus sentimientos más íntimos. Y no creo que precisamente sea en la famosa Imagine. Maravillosa canción, himno de una generación. Pero probablemente menos personal de lo que pueda parecer a primera escucha. Un regalo de John al mundo, sin duda. Pero impersonal y precocinada con intención, poco espontánea. Las propias declaraciones del cáustico Lennon parecen confirmar este punto:

" [Imagine is] Anti-religious, anti-nationalistic, anti-conventional, anti-capitalistic, but because it is sugarcoated it is accepted ... Now I understand what you have to do. Put your political message across with a little honey"*
El John desnudo aparece en sencillos temas, nada pretenciosos pero escritos directamente desde el corazón, sin cortapisas. Buenos ejemplos serían Help o Mother. Y creo que este Beautiful Boy, del Double Fantasy (1980), es especialmente bueno. Una carta de amor a un hijo muy deseado. Insuperable, John. Siempre seguirás con nosotros.




*Entrevista a Lennon, citada en Levy, Joe  (2005). Rolling Stone's 500 Greatest Albums of All Time  . Traducción: "es antireligiosa, anti-nacionalista, anti-convencional y anticapitalista. Pero como está revestida de azúcar es aceptada...Ahora entiendo lo que tienes que hacer. Lanza tu mensaje político con un poco de miel.."

martes, 24 de septiembre de 2013

La matemática del She loves You

Hasta en las canciones más sencillas, los fabulosos cuatro tenían el don de expresar mucho con pocas palabras. Y aquí los tenemos, con el rigor y austeridad del buen matemático. Ella te ama, yé, yé yé. Directo, al grano y sin concesiones. A veces hay que andarse sin rodeos. Porque la falta de precisión se enmascara detrás de explicaciones aparentemente complejas. Que nos lo digan a los economistas. O a la señora Cospedal.




lunes, 23 de septiembre de 2013

Wait

Dicen que al que espera todo le llega. No lo tengo tan claro. A veces, como enseñan los buenos manuales de baloncesto, hay que salir a recibir la pelota para evitar que el defensa se anticipe. Otras, como nos indica magistralmente Clint en esta maravilla, es necesario un paso atrás para tomar impulso. Pero quizá, estar demasiado tiempo a la expectativa sea sinónimo de abandonar la lucha. Difícil equilibrio, como en tantas cosas. Sea como fuere, el  sencillo análisis al respecto de los 4 de Liverpool merece, como siempre, la pena. Magistral  la entrada de Paul en el 0:55, dando un contraste precioso a la melodía.









Paul McCartney y las últimas palabras de Picasso

Dicen que allá por mediados de los 70, Dustin Hoffman no creía que el bueno de Paul pudiera escribir casi instantáneamente una canción sobre el primer tema al azar que le propusieran. Así que aprovechó la ocasión un día que cenaron juntos. Viendo una noticia en el periódico sobre las últimas palabras de Picasso antes de morir, le propuso a Paul que compusiera algo al respecto. Y salió esto. Brindemos por ello, pues.


lunes, 9 de septiembre de 2013

George Harrison, detrás de la puerta cerrada.

En los últimos años de los Beatles, la creatividad de George Harrison superaba con creces la pequeña selección de joyas que podía incluir en los trabajos del grupo. Así que, después de la separación, sacó un disco triple de retales y nuevas canciones. Incluyendo este importante mensaje.

"Olvida esas lágrimas. Déjame quitártelas. Este mundo te está esperando, así que deja salir tu corazón...de detrás de esa puerta cerrada"



jueves, 5 de septiembre de 2013

Ringo Starr, Un grande.

Según algunos, el bueno de Ringo era torpe y no tenía técnica con el instrumento. Lo único que tuvo fue la suerte de coincidir en el tiempo con tres grandes. En mi opinión, es un artista irrepetible. Tenía un sentido del ritmo a la batería comparable al de Sor Carmen a la pandereta. Más o menos simple, pero nunca defraudaba.Función tras función daba la talla (ta-ta-tarrrrá!!) hasta que se hizo tan imprescindible como los solos de piano de Sor Montse o los "pimpollos" mañaneros de Sor Inés. 

En los Beatles representaba el guacamole de los nachos, la salsa secreta del Big Mac, era el LCasei que incrementa 2 euros el precio del actimel de turno. Añadamos una buena tocha, un matrimonio feliz con una ex-playboy y una actuación estelar en la peli de Help y en un capítulo de los simpsons. Trufémoslo con la mejor performance de todo el documental del Anthology (diciendo "oooh! I love it! a preguntas como "temiste por tu vida??" o "qué sentiste al ser detenido y cacheado?"), una galería de americanas estrafalarias y la maravilla con voz nasal que pongo a continuación... y tenemos la descripción de un genio. Y si no, podéis preguntarle a Marge Simpson a ver qué piensa.






domingo, 1 de septiembre de 2013

Apple Scruffs


Harrison quería dedicar una canción a esas fans que montaban guardia delante del edificio corporativo de Apple sin importarles que lloviera o nevara, esperando compartir aunque fuera una mirada sonriente con algún miembro del grupo. Y salió esta maravilla.

You've been stood around for years
Seen my smiles and touched my tears...